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Blog de lectura

 En el blog de lectura se pueden leer de forma gratuita algunos poemas y libros completos publicados de José Elgarresta

 

 

 

Pérdida de la conciencia y conciencia de la pérdida 

 

Creo que el tema estrella del próximo libro de cualquier historiador o ensayista bien podría ser el estudio del paralelismo entre la decadencia del imperio romano y la situación de nuestra actual civilización occidental, que tanto debe a aquél precisamente. En efecto, ¿qué les ocurrió a los romanos? Que no se molestaban en ir a la guerra en defensa de sus ideales, los cuales tal vez ya no existían o no los motivaban. Como ahora diríamos, tenían rasgos asombrosamente modernos: sabían reconocer y despreciar muy bien la utopía. En consecuencia, reclutaron a extranjeros, que lógicamente se apoderaron del imperio.

 

A la luz de los acontecimientos citados, es elemental observar que la pérdida de los ideales acarrea fatalmente la pérdida de las ideas y con éstas la de todo lo edificado sobre ellas. ¿Y a nosotros qué nos ocurre? No descubrimos nada nuevo si afirmamos que las catástrofes colectivas del siglo veinte han provocado la desconfianza o el abandono generalizado de las grandes construcciones ideológicas que regulaban la convivencia o daban sentido al mundo. Desprovistos de este bagaje, ¿qué nos queda sino esperar la llegada de otros, portadores de mensajes susceptibles de ilusionar a la persona y estimular su intelecto? Porque, y eso sí es seguro, el hombre no puede navegar por esta vida sin puntos de referencia que le señalen un rumbo. En circunstancias concretas podrá variar lo que la sociedad considere bueno o malo, pero el bien y el mal siempre existirán y, si en algún momento se olvidan, aparecerá inevitablemente quien haga recordarlos. El pueblo que no tiene memoria de su propia historia está condenado a repetirla. ¿Estaremos nosotros condenados a repetir la historia del imperio romano?

 

 

Lo sagrado ya no está de moda.   22/4/2004 

 

Yo estaba junto a la hija del muerto. Frente a nosotros, el ataúd en madera clara, con un crucifijo encima, se me antojaba un objeto horriblemente cotidiano. Pensé en el fallecido y en la tragedia de su desaparición. Sin él, el mundo no sería el mismo. “No podría ser el mismo”, me repetí tercamente; pero entonces un hombre, vestido con un traje gris oscuro, se colocó entre nosotros y el ataúd y comenzó a hablar.

 

- Queridos amigos. Hoy enterramos a José, que fue un buen hombre y tuvo una buena vida, de la cual hizo partícipes a cuantos lo rodeaban. Por consiguiente, se ha ido sin arrepentimiento y sin añoranza, pensando que, de repetirse las circunstancias de su existencia, actuaría de la misma forma.

Se interrumpió brevemente, para mirar a la viuda y los hijos, y continuó.

-Eso mismo debéis pensar también vosotros, que sois en parte frutos suyos, y como tales frutos caeréis del árbol cuando acabe vuestro ciclo sobre la tierra, pero quedará la semilla y los pájaros seguirán cantando sobre nuestras cabezas la canción de la vida.

Abrió los brazos y entonó una canción de moda. “Puente sobre aguas turbulentas”, creo. Tenía buena voz. Me estremecí, pensando sobre qué cabezas continuarían cantando los pájaros en el idílico bosque aludido por el predicador, cuando nos tocara caer a todos los frutos allí presentes.

Pero el canto había terminado. El hombre abrazó cariñosamente a la viuda e hijos del fallecido. Les dijo que el duelo era una fase necesaria del proceso de adaptación sicológica a las circunstancias. “Necesario”, enfatizó, “para evitar traumas en la sustitución de puntos de referencia. De todas formas, si se alarga demasiado”, añadió, “doy un curso de control de la respiración, que hace milagros”- Cuando escuché esta última palabra sentí un escalofrío- “Podéis matricularos en el Ayuntamiento. Es barato y el horario muy cómodo”.

Cuando el hombre se hubo marchado, tuve la impresión de que una ráfaga de viento había secado los ojos de todos los asistentes al velatorio. Nos dirigimos a la calle, que me pareció más vacía que nunca, y le pregunté a mi amiga quién era aquel sujeto.

-El sicólogo municipal, naturalmente.

-¿Y el cura?

-Los curas ya no están de moda. Si quieres uno, tienes que solicitarlo expresamente y eso complica las cosas.

-Ya.

Respiré profundamente y me di cuenta de que la calle no estaba vacía, sino llena de gente. Pero toda extraña y lejana.

 

Un real despiste.   5/4/2004

 

Cuando se organizó aquel multitudinario acto patriótico, en repulsa de las sombrías declaraciones del Secretario General de las Naciones Unidas, me sentí obligado a asistir. Casualmente, yo vivía muy cerca del principal punto de reunión, por lo que apenas tuve que bajar las escaleras para acceder al mismo. Yo tenía muchos amigos en el Ministerio de Asuntos Exteriores, por lo que no me extrañó tropezarme con uno de ellos, situado a la cabeza de la manifestación. Cuando lo saludé, me dijo que me colocara justo detrás de él, en la segunda fila, y comenzamos a marchar. A la izquierda de mi amigo caminaba, muy erguido, el rey, rodeado de representantes de los partidos políticos y sindicatos, junto con algunos guardaespaldas y otros, que no reconocí. Miré a derecha e izquierda y por todas partes había gente, hasta el punto que muchos se subían a los árboles y las farolas de la amplia avenida y desde allí aplaudían y gritaban frenéticamente a nuestro paso. Así, avanzamos durante un buen rato, sumergidos en una especie de caldera de fervor popular, y de pronto me di cuenta de que nos acercábamos a la estación ferroviaria en que desembocaba la calle, la cual constituía la principal arteria de la ciudad. Supuse que pararíamos en algún lugar, antes de llegar a ella; alguien diría unas sentidas palabras y la manifestación se disolvería, pero seguimos andando y bruscamente aparecieron delante de nosotros las escaleras que conducían al interior de las instalaciones. Pensé que ése era el momento de detenerse, pero no ocurrió así: bajamos las escaleras e irrumpimos como una marea humana en el andén principal, que llenamos por completo. Cuando paramos finalmente, nos encontramos ante un tren, que ocupaba toda la longitud del andén. Vi que el rey se volvía, perplejo, y parecía a punto de hablar, pero, justo en ese momento, se abrió una puerta corredera a su espalda, un grupo se apelotonó en torno a él y entró en el tren. Me adelanté para ver mejor y mi amigo, tirándome de la manga, me obligó a subir también, de modo que me hallé, sin saber cómo, en el mismo vagón de Su Majestad. Un guardaespaldas se dirigió a mi, pero mi amigo dijo que yo era un alto cargo del Ministerio y en ese preciso instante notamos una sacudida y el tren se puso en marcha. Nos sentamos y vimos desfilar la estación, repleta de gente que aplaudía, después las instalaciones industriales que bordeaban la ciudad en aquel punto, luego los campos desiertos de la meseta...

Pensé que el viaje, hasta alguna residencia de la familia real, duraría escasos minutos, pero no fue así y, a medida que transcurría el tiempo, crecía también mi asombro, pero cuantos me rodeaban no daban muestras de nerviosismo, leían la prensa con fruición o rellenaban crucigramas, como si fueran a su lugar de trabajo en un día cualquiera. Sólo Su Majestad y yo parecíamos inquietos.

Después de cinco horas, el tren al fin se detuvo. Salí y me quedé perplejo ante un letrero en francés. Pocos metros más allá, el rey contemplaba, no menos sorprendido, el nombre de la estación. Alguien le estaba explicando algo, que no entendí porque mi amigo me cogió del brazo y me llevó a un coche, que estaba aparcado junto a la estación.

Minutos después, cuando ya habíamos atravesado, de vuelta, la frontera, conseguí decirle:

-Pero, qué es esto...¿un golpe de estado?

Sonriendo, contestó:

-Un despiste. A veces, así se escribe la historia. De la monarquía a la república a través de un despiste. A propósito ¿tienes fuego? Me he dejado el mechero en el vagón.

Casi la cagamos.   26/12/2003

 

Veníamos de un funeral y Juancho se empeñó en ofrecer una versión etílica, pero muy sentida, de “Navegando por la bahía” a un grupo de amigos, que con sus respectivas familias celebraban pacíficamente la navidad en una sala contigua a la nuestra.

A uno de ellos se le ocurrió hacer un vago gesto con la mano, que fue interpretado por Juancho como una injuriosa invitación al silencio, por lo que, herido profundamente en su corazón de barítono, exclamó: “navegando por la bahía...¿Eh? ¡Me cago en la leche! ¿Quién va a impedirme cantar esto? ¿Esto, que yo he cantado delante de dos amigos, que hoy no están aquí? ¿No están aquí y yo voy a dejar de cantar por ellos?”

Continuó en el mismo tenor y a medida que repetía la frase, cambiando únicamente el orden de las palabras, abría los brazos y los ojos hasta parecer una imagen de San Juan Bautista, predicando en el desierto.

Sin embargo, no estaba en el desierto, sino en el bar, rodeado de la pandilla e inmediatamente Ramón, que también era todo corazón, increpó a los enemigos que, asombrados, los contemplaban desde su mesa. Al del gesto se le ocurrió decir: “no sabe Ud. con quién está hablando”. Lo dijo como para si mismo. Era todo tan absurdo que seguramente pensó que estaba soñando.

Pero no lo estaba y entonces Ramón, al grito de “¡Hijoputa! ¡A mi la legión!”, cargó contra él, seguido de Oscar, tan amante de la gresca como de la navidad, feliz de poder satisfacer ambas aficiones al mismo tiempo.

Al instante siguiente, se produjo un revuelo de manotazos y vociferaciones, como surgidos de una antigua película de serie B que resucitase fuera de la pantalla. Finalmente, Gerardo se puso a gritar: “Pero qué coño está pasando ¡Joder!” Al no tener nadie respuesta a esta pregunta, se quedaron unos frente a otros, sin saber qué hacer. La película se detuvo en un fotograma alucinante de manos alzadas y rostros perplejos y, cuando el movimiento se reanudó, todos se pusieron frenéticamente a dar y recibir explicaciones, a echar al otro la culpa de la situación, pero ya sin la convicción requerida para golpear, de modo que cada grupo volvió a su sitio con una difusa sensación de ridículo. Yo brindé por Juancho y Ramón (“Al león de Luchana y al tigre de Torrejón, sin cuyo valor el mundo sería muy aburrido”) y la pandilla aplaudió entusiasmada. Habíamos estado a punto de cagarla. La próxima vez lo conseguiríamos. Seguro.

 

El arbusto.   29/10/2003

 

Con frecuencia pensaba porqué el matorral al pie del talud no había llegado a árbol y lo atribuía a la excavadora colocada justo encima. Aquello debía ser un campo de concentración vegetal y los árboles consentían la muerte antes que la esclavitud, razón por la cual había tantos derribados en las cunetas y en la pequeña planicie situada más arriba. Con una mezcla de piedad e inquietud recorrí con la vista el conjunto de la obra, preguntándome qué ocurría con mi propia especie: porqué éramos tan crueles y cómo esta crueldad no se detendría hasta la aniquilación de nosotros mismos. De pronto, las hojas del arbusto relucieron al sol como miles de cascabeles de plata y me dije que la canción de la tierra estaba sonando. Agradecido al viento, levanté la cabeza y sentí una liberación profunda que, penetrando por los pulmones, se extendía por todo el interior de mi cuerpo y de mi cerebro, limpiándolos de los impuros deseos de dominación, producto del terror que nuestros antepasados primates sintieron cuando, abandonando sus refugios en otros árboles parecidos a aquellos que ahora contemplaba, se enfrentaron a la incógnita de la estepa y de la existencia humana.

La degustación.   17/8/2003

 

 

Nadie negará que la realidad tiene infinitas facetas y por ello conviene romper de vez en cuando los moldes de la vida cotidiana, tanto más si se tiene, como es mi caso, una mente inquieta y un paladar de gourmet. Estas consideraciones explican que interrumpiese mis vacaciones en una hermosa playa del sur para asistir a una degustación en un restaurante de máxima moda, que se anunciaba como histórica. Iba a representar la superación de la nueva cocina, la cual a su vez había sido la superación de la anterior, pero esta vez, se decía, era la culminación del proceso, algo así como la aparición del hombre en la evolución de la vida e igualmente importante si asimilamos éste al perfeccionamiento de sus papilas gustativas.

Por consiguiente, cuando al fin me senté a la mesa del restaurante, tras un viaje azaroso pues se encontraba en un pueblo de difícil acceso, experimenté la sensación de hallarme en un acto litúrgico. El local estaba abarrotado, pero la gente parecía afectada por una extraña dificultad para controlar sus posturas y actitudes. Los asistentes no sabían si sonreír o mostrarse serios. Un cierto embarazo se notaba incluso en la forma de colocarse ante la mesa, como si fueran a ser juzgados ante un tribunal invisible. Sea como fuere, la función comenzó con la distribución de minúsculas raciones, mucho más cortas que su hermética descripción en la carta, artísticamente colocadas en platos rectangulares de porcelana blanca, formando composiciones minimalistas que me recordaron el arte japonés de disponer las flores. Los sabores eran también minimalistas y supongo que podría decirse que se realzaban unos a otros, tal vez un efecto de su mínima cantidad y su disimilitud entre ellos. Si las raciones eran pequeñas, en cambio el número de platos era muy extenso y conforme nos los servían observé que los sabores de sus componentes eran cada vez más puros y agudos, hasta llegar a uno que consistía en cuatro almendras separadas por sus correspondientes tragos de agua: una salada, otra dulce, otra ácida y otra amarga. Una vez degustado este último plato, una sensación de expectación se adueñó de la sala. ¿Y ahora qué? Pero, antes que pudiésemos reaccionar, entró el cocinero.

Como correspondía a su profesión, estaba íntegramente vestido de blanco, sin embargo me extrañó que hubiese sustituido el típico gorro por una especie de solideo también blanco y que se situase tras un atril, encima de una tarima. Inmediatamente los camareros colocaron delante de él y de cada uno de los comensales una campana plateada. El nos miró y todos lo miramos. De pronto, exclamó: “fuagrás con trufas y hierbas del bosque”. Levantó la campana y se inclinó sobre el plato que ésta cubría con una expresión de místico arrobo que me recordó la ceremonia de la misa. Todos hicimos lo propio y me invadió una oleada de sabores y olores a través del paladar y la nariz que me dejó semiinconsciente, perdido en un paraíso de sensaciones que sólo a medias pude identificar. Ahí estaba el bosque aludido por el cocinero, acompañado por un conjunto de recuerdos íntimos que me mantuvieron atónito durante unos segundos, hasta que se aclaró mi vista y pude ver que el plato estaba vacío. Después nos sirvieron varios postres, a los que nadie prestó atención. Antes de abandonar el local, leí en la carta el nombre del plato: “aire comestible”.

Una semana después coincidí con un amigo sicólogo al que comenté, todavía impresionado, la singular experiencia. Para mi sorpresa, se echó a reír y dijo:

- ¿Sabes que el del gorro blanco no era el cocinero?

- Imposible. ¿Quién era entonces?

- Un hipnotizador. ¡Oh! También es cocinero, o al menos trabaja para él. Pero lo suyo es la sugestión, no la cocina, aunque en este caso viene a ser lo mismo. Ya sabes: “aire comestible”...

Mujeres funestas   17/8/2003

 

 

Era un fin de semana de agosto. La pandilla recorría la cálida bañera en que se había convertido la plaza de Santa Ana, escurriéndose entre los otros peces de la inmensa bandada allí congregada, todos boqueando semiasfixiados, buscando un poco de oxígeno en el límite de la densa atmósfera creada por las baldosas del suelo y las fachadas recalentadas, límite que yo calculaba en unos tres metros de altura y por consiguiente fuera de nuestro alcance. No nos quedó entonces otro recurso que dejarnos caer en una terraza y pedir una horchata. Esta inmovilización metereológica propició sin duda la narración de aventuras sexuales varias, aunque todas ellas marcadas por la extrañeza y un cierto carácter fantasmagórico singularmente inadecuado a los relatos usuales de la pandilla.

El primero que se arrancó dijo:

- Hace un mes conocí en Huelva una mujer con un cuerpo increíble. No sé por qué se encaprichó de mi. Era una noche de festejos, aunque no recuerdo lo que celebrábamos. El caso es que lo hicimos en un reservado del mismo local. Luego, me dijo que me llamaría tan pronto como viniese a Madrid.

- Bien.

- Me telefoneó, pidiéndome dinero para enterrar a su hijo. Un niño de año y medio. No me enteré bien de qué había pasado. Le aconsejé que llamase al Ayuntamiento. Naturalmente, no he vuelto a saber de ella.

- Bueno, estaría loca. Y si no lo está, al menos se molestó en inventar una batallita. Pero todo es susceptible de empeorar. Aproximadamente al mismo tiempo que tú conocí una chica joven, también en el sur. También tenía un cuerpo magnífico. Pero me dijo que los hombres éramos una mierda. Sólo queríamos echar un polvo. Lo de siempre. Me fui convencido de que no había nada que hacer. Pero me telefoneó hace tres días para citarme en un hotel.

- Eso está bien.

- Lo mismo pensé yo. Me acicalé, me vestí de guapo y cuando bajaba la escalera sonó el teléfono. Era ella. Me pidió cuatrocientos euros por el servicio. Colgué y subí de nuevo la escalera. Al llegar a casa, mi madre me preguntó quién me había llamado. Respondí que no lo sabía. Y era verdad. ¿Quién puede presumir de conocer a las mujeres...o a lo que los hombres hemos hecho de ellas?

 

 

 

Meditación en torno a una mesa vacía.   27/6/2003

 

Se ha dicho ( probablemente en el Tao ):

Quien no tiene ojos

es el que mejor ve,

quien no tiene manos

es el que mejor toca.

Ten paciencia y el mundo vendrá a ti.

Ve al mundo y el mundo te devorará.

Pensando en un amigo que gana mucho dinero, me pregunto si algo de su sustancia se va con las monedas de un lugar a otro, ni siquiera de una persona a otra, sino de un lugar a otro y con cada movimiento de su bolsa acrecienta su parte de oscuridad. Se hace sombra y el sol la alarga y, haciéndola reposar en distintos sitios, señala con ella las horas del día, pero llega la noche y se funde en una negrura sin estrellas.

 

 

Alucinación a la salida del banco   13/6/2003

 

- Por favor, guapo...

La mendiga me tira de una manga en actitud suplicante. Sería desgarrador, si no fuese mentira.

- Ni soy guapo, ni tengo dinero.

De pronto, una idea me deja petrificado: ¿Es eso cierto? Porque si lo es, ¿qué hago yo aquí? En esta sociedad quien es feo y pobre no ocupa un lugar bajo el sol, es transparente ¡no existe! Desaparecer es lo mejor que puede hacer para evitar a sus próximos la vergüenza, la repulsión que inspiran los mendigos, los feos, los desafortunados, los culpables de recordar al resto de la tribu que la vida no es hermosa, sino cruel. Imagino que llego a casa y todo mi patrimonio se ha evaporado. “¡Pepe! Estás arruinado. Puedes hacer la maleta. Ya me arreglaré con los niños”. Me veo a mi mismo perplejo, desconcertado. Un animal acorralado por el destino de los perdedores, que llevaba dentro sin saberlo. Hasta que se ha cumplido. Así, de repente, como ocurren las cosas. No es cierto que todo sea seguro, previsible. En realidad, caminamos sobre el filo de una navaja. Pero ¿qué ha ocurrido?.Yo soy el mismo, mejor dicho: creo seguir siendo el mismo. Sin embargo, algo ha cambiado, aunque quizá no, quizá todo lo anterior a este instante era mentira. Me observo con atención concentrada. No puedo advertir ninguna diferencia con respecto a quien era hace algunos minutos. Todo sucede como si estuviese asistiendo a mi propio funeral, como si estuviese contemplando la escena a través de los ojos de un muerto. ¿Estaré viendo una película? Sí, ésa sobre la reencarnación. Pero no, no estoy muerto. ¿De dónde, si no, esta preocupación por saber a quién puedo pedir ayuda? No se me ocurre nadie. Todos han huido. Formaban parte de un universo que ya no existe. Mi única posibilidad de subsistir es pedir limosna, pero ¿cómo se hace eso? ¡Dios mío! No sé ni por dónde empezar. No tengo el aspecto que hay que tener. Ni la labia. Ni nada. No estoy capacitado. Yo, que me he pasado toda la vida preparándome para estar capacitado, no lo estoy para esto. No soy como esa mendiga...

Repentinamente, se me aclara la vista. La mendiga está justo delante de mi. Me sonríe extrañamente, mientras pongo un euro en su mano. Yo también sonrío y reingreso en mi mundo pequeño y provisional, al que sólo la costumbre convierte en duradero y estable.

 

 

Solución heroica.   30/5/2003

 

- Chico. Estoy hecho polvo. El médico me está forrando a pastillas.

- ¿A pastillas?

- No hay otra solución. Tengo una depresión de caballo.

- ¿Cómo es eso?

- Mi matrimonio se va a pique y yo...¡yo no sé qué hacer!

- Pero ¿qué te ocurre? Siempre te has llevado bien con tu mujer...

- Desde luego, pero tiene 50 años y la otra 35.

- ¿La otra?

- La conocí en una conferencia. Después fuimos a su apartamento y...¡es tan apasionada! Ese es el origen de mis males. Tanto si estoy con ella, como si no...¡siempre pensando en lo mismo! Porque chico ¡cómo lo hace!

- Bueno, entonces ¡estás en la gloria!

- ¡Qué va! Me azota la depresión como el látigo del diablo. Cuando estoy con ella, me acuerdo de mi mujer y cuando estoy con mi mujer, me acuerdo de ella. Me siento un traidor miserable, me desprecio a mi mismo. Remordimientos ridículos, probablemente el resultado de una educación demasiado estricta. La religión, ya sabes. Pero no lo puedo evitar.

- Tendrás que hacer algo. Si tu mujer se entera...

- Ya se lo he contado. Le he dicho que me perdone, que me comprenda. Es algo superior a mis fuerzas, pero la quiero.

- ¿Cómo ha reaccionado?

- Lo está pasando mal. Sin embargo, aguanta. Como ve lo que sufro...Ella también está muy deprimida. Pero las mujeres son más fuertes que nosotros. Es admirable y eso aumenta mi dolor.

- Lo mejor será que te tomes unos días de vacaciones y lo pienses con calma. Perdona. Ahora te tengo que dejar.

Un mes después.

- ¿Cómo te va? Tienes mejor aspecto.

- No creas, continúo muy afectado por lo que ocurrió. Voy dejando las pastillas, poco a poco. Afortunadamente, Patricia me ayuda mucho.

- ¿Patricia? ¿Qué quieres decir?

- Patricia es una chica de 25 años, que se ha venido a vivir conmigo. Tuve que dejar a mi mujer y a la otra. Era innoble por mi parte continuar aquel juego y decidí sufrir yo, para evitarles el sufrimiento a ellas. Fue durísimo, pero creo que el dolor me limpió por dentro ¿No? Aunque parezca desfasado, el catecismo tiene razón: la penitencia es la única expiación posible de la culpa. Además, Patricia siempre está conmigo, cuando la necesito. Lloro sobre su hombro y luego...

 

 

 

 

Frankenstein&Co.   16/5/2003

 

El doctor Smith, jefe del departamento de genética, está poniendo al corriente al Director General.

- ¡Ya lo tenemos!

- ¿El qué?

- El genoma.

- Ya era hora. ¿Está completo?

- Sí. Ya tenemos todo lo que forma un ser humano. Ahora sólo falta...

- ¿Qué?

- Saber lo que forma cada cosa. Cada gen...

- Ya sé que cada gen codifica una proteína y éstas construyen los órganos.

- Exacto, pero no sabemos qué órgano corresponde a cada proteína, ni qué proteína a cada gen.

- Entonces habrá que experimentar. Será divertido. Es como un puzzle.

- Ya, pero se tardará bastante tiempo. Los ratones...

- ¿Qué ratones? Utilizaremos seres humanos.

- Imposible. No hay voluntarios.

- Claro que los hay. Empezaremos por ti. ¡Serás un héroe de la ciencia! Además te clonaremos, por si falla algo.

- Pero...

- No hay pero. Si no lo haces, estás despedido. Y nadie te contratará. Ya no tienes nada que ofrecer. Los resultados de la investigación son públicos.

Un año después.

- ¿Cómo van los experimentos? ¿Está bien de salud el doctor Smith?

- Sí, muy bien, pero...

- Estupendo. Así, nos ahorraremos la clonación, que es un proceso complicado.

- Lo siento, Sr. Director, no creo que eso sea posible.

- ¿Por qué no? ¿Dónde está Smith?

- En esa jaula.

- ¡Joder! Ya decía yo que ese loro gigante me resultaba familiar. ¿Y habla igual que Smith?

- Sí, Sr. Director.

- ¡Gracias a Dios! Entonces insisto: no hace falta clonarlo. Ya pueden tirar el ADN antiguo. Hace años que no tenía relaciones sexuales con su mujer. Creo que ella preferirá que duerma en el salón. La jaula cabe perfectamente, pero no en el dormitorio.

- Sí, Sr. Director, en cuanto a los niños...

- ¡Ah! ¡Es cierto! Tiene varios hijos pequeños ¿verdad? No hay problema. Lléveme a la casa de Smith.

Tres horas después, el Director sale de la casa de Smith.

- ¿Todo en orden, Sr. Director?

- Por supuesto. Son unos chicos muy simpáticos. Les he explicado que un brujo ha convertido a su padre en loro y que, cuando ellos crezcan, le devolverá la forma humana. No parecían muy convencidos. Creo que prefieren que continúe así. ¡Ah! ¡Qué importante es la cultura! Los antiguos cuentos vuelven en brazos de la ciencia. El progreso tecnológico nos ha convertido en las hadas y los brujos que antes sólo aparecían en los libros. ¿Te das cuenta? Es lo que yo llamo un desarrollo científico bien orientado...

 

 

La emergencia de un orden complejo   2/5/2003

 

- ¿Has oído hablar de las nuevas teorías acerca de la inteligencia de las termitas?

- ¿Es algún nuevo equipo de fútbol?

- No. Son esos insectos que devoran la madera y hacen que las casas se derrumben. Pero algunas especies realizan construcciones equivalentes a nuestros rascacielos, con ventilación, aire acondicionado, pisos y pasillos donde cualquier hombre se perdería. ¡Auténticas ciudades en mitad del desierto!

- ¡Caray! ¡Qué bichos! Pues ahora que lo mencionas, las hormigas...

- También. Las hormigas, las abejas, todo lo que se denomina “insectos sociales”. Individualmente son más simples que un cubo sin asas, pero cuando se juntan aparece una inteligencia capaz de obras maravillosas.

- Pues yo no he observado el fenómeno en ningún estadio...

- Ya. Tal vez si juntas varios estadios y quitas el fútbol...El caso es que a partir de un punto crítico la masa comienza a pensar, o actúa como si pensase. Quiero decir: de la nada emerge un orden complejo.

- O eso te parece. Si tiras los dados muchas veces, en alguna te salen los cuatro ases.

- No, no. Surgen resultados consistentes. Si tú agrupas las termitas, siempre construyen un termitero similar a los otros. Sin planos, sin cálculos, no se sabe cómo lo hacen, pero lo hacen.

- Bueno. El cerebro es un a acumulación de neuronas. ¿No?

- Exactamente. Lo extraordinario de todo esto es que requiere una dosis de azar. Si tú sometes a las termitas a un plan concreto, no fabrican el termitero. Ni el termitero ni el cerebro son máquinas.

- Eso es estupendo. A propósito, ¿ se sabe de algún termitero que haya explotado espontáneamente?

- ¿ Qué dices? No.

- Eso me consuela. Pero me hace pensar que el termitero es más inteligente que el cerebro humano.

- No es más inteligente. Se adapta mejor. Podría decirse que gestiona mejor el caos.

- Tal vez. Hablando de explosiones, ¿sabes que ciertas bacterias sobreviven a los efectos de una catástrofe nuclear?

- Sí. Se adaptan a condiciones inverosímiles. Todos estos seres esperan los acontecimientos y adoptan la solución más simple. Es la acumulación de soluciones simples lo que produce un nuevo orden.

- ¿Y los hombres?

- El cerebro humano no actúa deductivamente. Elabora una teoría, sin saber si va a funcionar y la mantiene, mientras la experiencia se ajusta a ella. Cuando ello no ocurre, la cambia o inventa otra.

- Eso me gusta. Le da un toque divino al asunto. ¡Los hombres deben ser creadores! Si van contra su propia naturaleza, si se empecinan en teorías ya superadas, la realidad los barre del escenario. ¿No? Lo cual, por desgracia, es lo que generalmente ocurre. Evolucionamos a golpe de catátrofes. Esperemos que la próxima no sea la última.

- Desde luego. Pero si así fuera, no se habría perdido nada. El hombre no deja de ser una anécdota en la historia del universo.

- ¿Una anécdota? ¿Y Jesucristo? ¿Y Buda? ¿Y yo? A partir de ahora, voy a prender fuego a todos los hormigueros que encuentre. ¡Me encantan los cataclismos!

 

 

El autorretrato   19/4/2003

 

En el estudio de un amigo, pintor. Charlamos, mientras da las últimas pinceladas a un autorretrato.

- ¡Uf! Menos mal que acabó la guerra en Irak. ¡Qué tensión! ¡Por tan pocos muertos! Claro, también está la cuestión del hambre, pero en esos países siempre hay hambre. ¿No? ¡Qué se le va a hacer!

- Desde luego. Por desgracia, la represión en Cuba coge el relevo. Encarcelar intelectuales es un feo asunto. Y fusilar sin necesidad también. Crispa a la gente.

- En cambio, a la médico que ha dejado secos a tres compañeros la van a juzgar por loca, sin explicar en qué consiste su locura ni si se podría conseguir que deje de matar. ¡Eso es lo que crispa a la gente!

- Completamente de acuerdo. Por lo visto, iba apuñalando a todo el que se iba encontrando por los pasillos. Nos podría haber sucedido a cualquiera.

- Figúrate. Pero no quieren oír hablar ni siquiera de la posibilidad de la pena de muerte. Es un tema políticamente incorrecto.

- Pues en algún sitio de Africa han matado a unos cuantos miles por cuestiones étnicas.

- Bueno, en esos sitios muere mucha gente todos los días. Las matanzas de intelectuales son más escandalosas. Al fin y al cabo, los periodistas se consideran intelectuales. Es una cuestión corporativa.

- Es comprensible. Pero estos problemas no sólo afectan a los periodistas. Todos estamos instalados en una buena conciencia muy frágil y parece haber una consigna de no romperla a cualquier precio. En fin, esperemos que pronto se olvide todo. He leído en un informe de la O.M.S. que el estrés es la primera causa de mortalidad.

- Por supuesto. Eso provoca más muertes que todas las guerras. En fin, “agua pasada no mueve molino” ¿verdad? Mientras no nos toque a nosotros...

- Cierto. Oye ¿a quién estás retratando?

- A mi.

- Caray. No te pareces en nada.

- Claro. ¿Quién quiere parecerse a uno mismo?

 

 

 

 

Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia   11/4/2003

 

- “Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, lo cual es necesario advertir, dado el enorme número de coincidencias, pero claro si un camino es pedregoso ¿cómo no tropezar en muchas piedras? Lo que sí está claro es que no son coincidencias procuradas; nadie procura tropezar, aunque esté haciéndolo a cada paso y entonces la única solución es no caminar o no escribir sobre ello; también cabe alegar que el viento no tropieza, pero tampoco escribe. Por otra parte, cuenta a su favor con que no puede ser demandado ante los tribunales ni encerrado en una cárcel. Por consiguiente, el viento, si tuviera manos, sería el perfecto autor de mis libros y, ya que se trata de textos literarios, puede considerarse que quien los firma es las manos del viento, una maravillosa metáfora que aquí revela su utilidad práctica. No obstante, su uso tampoco carece de riesgos; al ser asesinado, las últimas palabras de Nizam- ul- mulk fueron: “estoy pasando al otro lado en las manos del viento”; lo cual demuestra que los fanáticos no se paran en barras. Naturalmente, si una sociedad está compuesta de fanáticos, lo que no importa en absoluto es la verdad misma y en ese caso sobran los escritores. De hecho, sobra la humanidad, en cuanto conjunto de seres conscientes, lo cual es sin duda un alivio para aquéllos, cuyo mayor temor es que alguien ponga en duda sus dogmas. Vistas así las cosas, la única solución factible es culpar a la propia realidad por coincidir con mis libros y no a la inversa. Matando al mensajero, nada se consigue, hay que matar a la realidad misma, lo cual es perfecto, puesto que los fanáticos nunca han formado parte de ella. En fin, estamos llegando a conclusiones inquietantes, muy alejadas de las intenciones de este autor, el cual únicamente ha querido salvar su responsabilidad, señalando que el hecho de que la realidad se parezca a si misma es una circunstancia tan fortuita como inevitable y por tanto totalmente fuera de su control”.

- ¿Tiene algo más que decir en su defensa? Ya veo que no. Le aconsejo que no se resista. Déjese caer como un peso muerto. Así, la cuerda le romperá las cervicales. No se enterará de nada. ¡Muy bien! Estos escritores son como niños. Siempre hay que estarles diciendo lo que tienen que hacer...

 

 

 

Hablando de jefes   5/4/2003

Reunión mensual en la editorial especializada en manuales de autoayuda. El Director General dice a un empleado:

- Recapitulemos. Jorge, hazme un resumen de los libros que tenemos entre manos. Hay que publicar algo sobre cómo llegar a jefe.

- “El arte de ser jefe: sepa utilizar las envidias de sus subordinados y la codicia de sus superiores para ascender en la escala”. Es un título demasiado largo y demasiado crudo. Propongo que se sustituya por: “El arte de ser jefe: cómo hacer que los demás se lo crean”. Aparte de eso, el libro está bien orientado. Contiene buenos consejos sobre la forma de presentar las sugerencias de los empleados como si fueran propias y también la manera de desviar hacia ellos la responsabilidad por las decisiones erróneas. Hay un capítulo muy útil, para el que también deberíamos pensar otro título: “Cómo ser jefe de algo, sin saber exactamente en qué consiste: la pirámide de la ineficiencia”. Describe muy bien la forma de aprovechar el temor de los poco capacitados de arriba a los muy capacitados de abajo, para convertirse en un “ignorante ascensional”. Completa muy bien el estudio de la “patada hacia arriba”, aunque su principal aportación es, en mi opinión, la investigación del proceso de subir en una escala al adversario, para después retirársela. Un gran libro, muy completo. Además, el autor es el único que quedó en su empresa, después de la última oleada de despidos masivos.

- Demasiado real . ¿No tenemos otro sobre el mismo tema?

- Bueno, sí. “Cómo Caperucita se comió al lobo”. Pero todavía no sé si es irónico o ingenuo, si tiene demasiada miga o está escrito por un deficiente mental.

- Pero ¿de qué se trata?

- Es la historia de un jefe que estimula los buenos sentimientos de cuantos lo rodean. Se hace imprescindible, debido a la confianza que todos tienen en él. Pero lo que describe es tan inverosímil que uno piensa que lo que está diciendo es todo lo contrario. ¿Me entiende? Por ejemplo, este consejo: “ Para evitar tentaciones a tu jefe, acuéstate con su secretaria y conviértete en su padre espiritual, para que el jefe siga el recto camino que tú le traces”.

- Caray. Rechazado también. Pero encarga un estudio de las secretarias de los principales ejecutivos de las empresas españolas. Y preséntame al autor. ¿Qué más hay?

- “El jefe siempre es el que se lo merece”. Viene a decir que el jefe es el mejor preparado, el más inteligente, el que más trabaja, el que mejor comprende las necesidades de los empleados, el que nunca piensa en su bien, sino en el de la empresa. Es curioso, está escrito por un portero.

- ¡Ese! Ese es el que quiero publicar. Ponte inmediatamente en contacto con el autor.

- Pero jefe, con su permiso...¡Nadie se lo va a creer!

- ¿Qué importa? Las empresas nos pedirán ejemplares. Lo haremos por encargo. Además, ¿es eso lo que piensas? ¡Ya me parecía a mi! Puedes empezar a buscar otro trabajo. ¡Estás despedido!

 

La comunión de los santos   29/3/2003

 

El cielo amenazaba lluvia. Hacía frío en aquel cementerio recorrido por el viento de la sierra. Todos pensábamos que a los muertos no les importaba. Y nos estremecíamos.

- ¿Qué pasa aquí?

- Se han equivocado. Como todas las tumbas pertenecen a familiares... Pero ya lo están arreglando.

Vimos que estaban cerrando una tumba y abriendo otra.

- Ahora que me fijo, esto parece una urbanización. Todos los apellidos grabados en las lápidas están emparentados. Los mausoleos son parcelas agrupadas en torno a la misma calle. ¡Tienen una vista magnífica sobre la ciudad!

- Sí. Están bien situados. Y sus inquilinos deben estar a gusto unos junto a otros. No como en vida...

- ¡Qué dices!

- Mira éste, por ejemplo. Creía que dos de sus hermanos habían estafado al resto en el reparto de la herencia. Los odiaba cordialmente. Ahora está junto a uno de ellos.

- Bueno. Eso es muy frecuente. Pero, en el fondo, se querían.

- Ya. Cuando deliraba, a punto de morir, no hacía más que repetir que su hermano había sido la peor de sus pesadillas. El cura tuvo que arrancarle el perdón con la amenaza de no darle la extremaunción y aún así exclamó: “le perdono, pero es un cabrón”. Mira cómo había leído a Galileo. ¿Y qué te parecen estas dos hermanas?

- ¿Por qué...?

- La de la derecha se gastó toda su fortuna en un edificio, construido con el único propósito de quitarle a la otra la vista que más le gustaba desde su casa. Lo curioso es que vivían juntas.

- Pequeñas inquinas personales. A veces la gente se divierte con esas miserias, cuando no tiene otra cosa en que ocuparse. Son rencores sin importancia.

- Pues ese otro dejó sus bienes a una fundación para obras de caridad ¿y sabes en qué consistían esas obras?

- Ni idea.

- En demostrar que una rama de su propia familia descendía de un bastardo y por consiguiente no tenían derecho a ser sepultados en la cripta de una catedral.

- ¿Lo consiguió?

- Sí. Ahora están enterrados a su izquierda.

- Vaya. Todo esto no es muy edificante. Más bien, un poco absurdo ¿no?

- El hombre es absurdo.

Callamos desconcertados. Pensé que las lenguas, como las escopetas, las carga el diablo. Concentrándonos en la ceremonia, oímos que el cura peroraba sobre la vida ultraterrena. Al parecer, debíamos rezar por los muertos y ellos por nosotros. ¡Ah, sí! Es lo que llaman “la comunión de los santos”...

 

 

 

Mensaje de la tierra   20/3/2003

 

“Eh, Señor, socorro,

vehículo a punto de

colisión nuclear”.

Este fue el último mensaje

procedente de la tierra.

Después la bomba estalló.

Se evaporaron

siglos de civilización,

millones de años de evolución,

una infinita esperanza.

Luego, vuelta a empezar.

Pero no con los mismos.

Despierto sudoroso

con el televisor encendido,

no sé qué hora es,

ni siquiera

si todavía hay tiempo,

sólo sé

que merecemos no tenerlo,

somos zombis

de corazón muerto,

de entrañas vacías.

Resulta que

inteligencia y muerte

pueden llevarse bien.

Hemos perdido

la partida de la existencia.

Madrid, París, Berlín, Londres, Nueva York,

Moscú, Roma, Tokio, Buenos Aires,

esta es la hora

que iguala todas las horas,

las cero horas,

cero minutos,

cero segundos

de la eternidad.

Tal vez seguimos

en la mente de Dios,

desde luego

no en la nuestra.

Resultamos seres

por momentos divertidos,

incluso grandiosos,

pero desproporcionados,

incongruentes,

excesivos,

patéticos.

La cosa no funcionó,

el experimento fracasó.

Despierto aterrado de mi mismo.

En una de éstas

nos pasaremos y

el sol no volverá a salir.

 

 

El gran Mainhofer   14/3/2003

 

- Hoy vamos a dialogar con el gran escritor progresista Mainhofer, para lo que nos trasladamos a su suite del Babilonia De Luxe Hotel, donde Mainhofer nos hace el favor de recibirnos, a pesar de su asco a las entrevistas. Sr. Mainhofer, Ud. está aquí para promocionar su último libro, una autobiografía, ¿no es así?

- A ver, ¡qué remedio!

- ¿Cómo dice?

- Sí. La editorial se empeñó…

- Pero ¿no le hace ilusión contarnos cómo ha llegado a crear su maravilloso universo?

- Pues no. Yo no quería escribir una autobiografía. La verdad me aburre…

- ¿Ah, sí?

- Quiero decir, en todo lo que escribo introduzco elementos de ficción. Para eso soy escritor ¿no?

- Ah, ya. Bueno ¿y cómo lo hace?

- A mano. El ordenador es impersonal.

- Muy interesante. Pero me refería a qué elementos incorpora; qué mensaje o qué experiencias desea comunicar.

- Ya se lo he dicho: los invento sobre la marcha. Yo no quería hacerlo, para eso están las novelas, que es lo mío, pero la editorial me dijo: construye tu propio personaje y lo venderemos como rosquillas. El mundo está lleno de candidatos a convertirse en Mainhofer. Bastará con que los orientes un poco.

- Eso es una gran responsabilidad. ¿Y qué piensa Mainhofer del mundo?

- El concepto del mundo depende del tiempo, del instante en que hablemos. La literatura puede comprimir o expandir el tiempo. Yo puedo resumir diez años de una vida en unos segundos y borrar el resto. Lo que piense en esos segundos es lo que cuenta. Ahora pienso que hay mucha hambre y habría que repartir un poco más…

- Muy justo ¿y sobre el problema de las drogas?

- No depende de la mayor o menor libertad de su venta. Hay que solucionar el problema de fondo.

- ¿Y cual es ese problema?

- La perplejidad, el aburrimiento, la desconfianza, la ignorancia, ¡la incultura! Si la gente se interesase por algo, no se drogaría. Mírese a Ud. mismo. ¿Por qué no ha leído mi obra, en vez de hacerme esta entrevista?

- Ya lo he hecho, pero sus lectores no. Y no creo que lo hagan.

- ¿Entonces?

- Se sentirán identificados. Se dirán: ¿para qué leer algo, que yo mismo puedo escribir? Se ahorrarán el resto de sus libros, pero comprarán la autobiografía. Su editorial tiene razón.

- Las leyes del mercado…

- Sí. Las leyes del mercado.

 

 

 

Un invento genial   8/3/2003

Verdaderamente, la antología de clásicos chinos fue un invento sensacional. Tan sensacional que me siento incapaz de juzgarlo por múltiples motivos.

En primer lugar, no creía que pudiera haber inventos en literatura. Sí en física, en química, o en el campo de la técnica, pero no en literatura y sin embargo una traducción del chino, sin saber una palabra de chino ¿no es un invento genial?

En segundo lugar, por el modus operandi. Lógicamente, el autor ha seleccionado diversas traducciones y ha trabajado sobre ellas, para desentrañarlas y adaptarlas a los gustos actuales. Las ha mejorado, dándoles esa sensación de frescura y actualidad que, no sin motivo, produce el texto.

En tercer lugar, podría objetarse que el contenido de la obra está muy lejos del significado que pretendieron darle sus autores, pero los ideogramas chinos admiten distintas interpretaciones. Por otra parte ¿por qué no obligarles a realizar un corto viaje en el tiempo? ¿ No es una pequeña contribución lo que se pide a quienes se supone eternos?

En cuarto lugar, la idea de asociar al proceso de “traducción” a un experto chino es asimismo magnífica. Garantiza una mínima fidelidad al original sin mayores impedimentos, porque ¿quién se va a oponer a una modificación de una obra, que a su vez introduce sus propias modificaciones a otra y así hasta llegar a un texto que se pierde en la noche de los tiempos?

En conclusión, el producto así obtenido es, sin duda, excelente, pero ¿qué nombre darle? En este punto es donde el autor de estas líneas se propone realizar una contribución de la mayor importancia, puesto que puede dar lugar al nacimiento de un género literario: “interpretación cualificada”.

Al lector perspicaz no se le oculta la amplitud del campo a abordar por el nuevo género.¿Por qué no reescribir la Eneida, la Odisea, o el Mahabharata? Sobre todo en épocas de sequía creativa ¿ no sería una tabla de salvación para la literatura?

La magnitud de los efectos y las implicaciones del desarrollo de este genial invento desbordan mi imaginación y hacen temblar mi pulso. Se podría suministrar al mercado nuevas y más satisfactorias obras maestras con un mínimo coste y según las necesidades del momento. Tales obras podrían quizá competir con los bestsellers en el favor de las masas. Y si al final nadie supiera qué habían querido decir los autores originales ¿a quién podría importarle?

En el día de hoy tomo nota del asunto, para comentárselo a un importante editor. Si, como sospecho, el ejemplo cunde ¡cosas maravillosas verán las futuras generaciones!

 

 

 

Sexo en el metro   1/3/2003

Estaba adormilado y aburrido. A aquellas horas tempranas de la mañana, todo lo que se me ocurría era que el trabajo es la forma moderna de la esclavitud y el vagón de metro, en que me hallaba, el sucesor directo de los barcos de negreros que atravesaban el Atlántico. Tras un vistazo a mis compañeros de infortunio, me fijé en un grupo de mujeres que cuchicheaban en la esquina más próxima a mi asiento. Como mi particular travesía comprendía aún bastantes estaciones y no deseaba quedarme dormido, afiné mis antenas para no perder palabra.

Una preguntaba:

-¿Qué tal lo habéis hecho este fin de semana?

Rieron. Otra respondió:

- No estuvo mal. Lo hicimos en la mesa del comedor, para no despertar a los niños. En nuestro dormitorio las paredes son papel de fumar.

- A mi me ocurre lo mismo. Pero yo prefiero la cocina. Me recuerda “El cartero siempre llama dos veces”. Ya sabéis, con Jack Nicholson.

-¡Jo! ¡Qué bueno está Jack Nicholson en esa escena! Es mejor no pensarlo...

-Hay que consolarse, oye, pero el morbo ayuda mucho. Una de las cosas que más me hacen disfrutar es la masturbación aquí mismo.

- ¿Aquí mismo?

- Sí. En este mismo vagón, mientras otros te miran y tú te preguntas si habrán comprendido o qué habrán pensado, viendo tu cara de felicidad.

- Claro, claro. No hay excitación sin riesgo.- Corroboró otra, que hasta entonces se había limitado a sonreír.

En este punto, la conversación cambió de rumbo. Sin embargo, mi imaginación no pudo hacerlo y de pronto me sorprendí apeándome en una estación que no me correspondía, simplemente para seguir a la última que había hablado.

Salimos a la calle y, después de un corto trayecto, entramos en un portal, amplio y bastante antiguo. Sin poderme contener, la cogí del brazo y le dije:

- Estaba a tu lado en el metro. ¿Quieres que lo hagamos ahora?

Me miró con los ojos muy abiertos, pero no gritó ni me abofeteó. Ni siquiera abrió la boca. Entonces observé que la escalera del ascensor se internaba en una especie de oscuro sótano, mezcla de cuarto de calderas y almacén de utensilios diversos. Sin pensarlo, nos internamos en él. Ella se subió a un cajón, justo debajo de una claraboya, mientras yo rápidamente desnudaba sus pechos y le bajaba las bragas. Efectivamente lo hicimos, resoplando como dos posesos, y creo que es la vez en que más he disfrutado haciéndolo. Sin embargo, al acabar, me vi asaltado por un absurdo remordimiento. Ella, como si lo adivinara, me dijo:

- Gracias a estos momentos se puede soportar el matrimonio. ¿Verdad?

- ¿Estás casada?

- Felizmente casada, desde hace muchos años.

No había más que añadir. Tras un último abrazo, salimos en direcciones opuestas.

 

 

Nostalgia en la casa blanca   21/2/2003

-¿Qué hay, Donald? ¿Has seguido las manifestaciones?

- Claro. Las fábricas de banderas deben estar haciendo su agosto. A propósito ¿trabajan mediante concesión? Podríamos conceder la exclusiva a Tony y a José María.

- Entérate.¿Sabes? Eso me hace ponerme nostálgico. ¿Recuerdas la guerra del Vietnam?

- Desde luego, pero se parece más a la guerra de los misiles...perdona, quiero decir, a la crisis de los misiles.

- ¡Qué jóvenes éramos! Fíjate: la primera vez que estuve en una comisaría, fue a causa de una manifestación. Volvíamos de una juerga y nos pareció que la fiesta continuaba. Nos detuvieron bajo una pancarta que decía: “Métanse los misiles por donde quieran, pero, por favor, ¡háganlo solos!” ¡Ja, ja!

- Ja.

- Mi padre me dijo: “Mira, George, ya es hora de que crezcas. La historia de la humanidad se resume en dos puntos: 1º.- Con las cosas de comer no se juega; 2º.- No se puede hacer una tortilla, sin romper los huevos”. ¡Qué gran gobernante era mi padre!

- Desde luego. Es muy religioso ¿verdad?

- Sí, al bendecir la mesa siempre decía: “Gracias Señor por estos alimentos, símbolo de la predestinación de tu pueblo en tiempos de angustia. No dejes que los réprobos nos confundan. Amén”. Hermoso ¿no es cierto? Para él, la mesa era el mundo.

- ¡Qué gran hombre!

- Por supuesto. Cuando trabajaba en la industria petrolífera, solía decirme: “El petróleo es la fuente del movimiento universal. Quien lo domina, domina todo”. Por eso, cuando Sadam incendió los pozos de Kuwait, lo sintió en carne propia. Es un sentimental.

- Nunca se me hubiera ocurrido.

- Pues así es. En nuestra familia nunca hemos sabido distinguir entre el corazón y los negocios. Como dice José María: “También entre los pucheros anda Dios” y yo le corrijo: “Precisamente en los pucheros es donde está Dios”. ¿Qué te parece?

- Que tienes razón. Oye, me he estado informando sobre la posibilidad de que Sadam tenga la bomba atómica...

- ¿Y qué te han dicho?

- Quizá sí. Pero si la tirase, le caería encima.

- Eso no es tan malo. Nos libraríamos de esos locos que se han ofrecido voluntarios para actuar como escudos humanos. Aunque, cuando pienso que yo podría haber sido uno de ellos, si no hubiera dejado la bebida...¡Yo podría ser uno de ellos! ¿Te das cuenta? ¡Para que luego digan que somos insensibles!

- Entonces ¿qué hacemos?

- Bombardearles primero. Nosotros tenemos la de hidrógeno ¿no?

 

 

Reflexiones de un poeta sobre la pintura   14/2/2003

 

Pintar es una forma de mirar.

Una mirada de las cosas a uno y de uno a las cosas: en el punto de intersección está el cuadro.

Cualquier supermercado, cualquier calle están llenas de cuadros; sólo hay que descubrirlos.

Pero no imponiéndoles lo que uno ve, o piensa que ve, sino dejándoles hablar.

Dejando que sus palabras nos emocionen,

o nos descubran algo,

o nos perturben, cambiando nuestra percepción del mundo.

La realidad tiene que ser distinta, después de contemplar una obra de arte.

Eso es el arte.

Requiere sensibilidad, pero está más allá de la sensibilidad.

Crea belleza, pero está más allá de la belleza.

Es una forma de expresarse del universo.

Un lenguaje privado, como el que emplea una madre con su hijo; sólo esa madre lo usa, pero lo entienden todos los hijos.

Si uno intenta dominar a las cosas, las cosas se rebelan.

Si uno se deja conducir por las cosas, las cosas se manifiestan.

Lo importante no es lo que uno diga, sino lo que dice el cuadro.

No se pinta lo que uno desea, sino aquello a lo que es urgido por una sensación de necesidad.

Si algo no es necesario para uno, tampoco lo es para los demás y entonces es mejor que permanezca en la nada.

Una vieja con un cartón de tabaco puede ser una obra maestra o puede ser simplemente una vieja con un cartón de tabaco, dependiendo de que salte esa chispa que la convierte en algo profundo que nos golpea.

La vieja de fuera llama a la de dentro de uno mismo y el encuentro se produce en el cuadro.

Nunca se sabe cuándo esto tendrá lugar, ni siquiera si de hecho ocurrirá. El pintor es cazador y presa al mismo tiempo; posee y se deja poseer en el mismo instante, aunque cada instante se une a otros instantes, si todos ellos representan el mismo fragmento de realidad, al igual que el tiempo en sí mismo es una sucesión de momentos.

La obra de un creador es el resultado de la absurda necesidad de las cosas de manifestarse y de su todavía más absurda y caprichosa elección de un artífice para hacerlo.

 

Biggs&Co.   7/2/2003

 

16,00: Paco Junior y Manolo Junior, ceo y chairman de Biggs & Co., están en la mitad de su cotidiano partido de golf. Con un crujido de huesos, Paco manda la bola al monte, a la izquierda de la calle.

-¡Aaah...! ¡A criar en el rough! Nunca consigo calentarme hasta el último hoyo. No sé cómo gestionar esta crisis.

-A mi me ocurre lo mismo. En fin, mientras sólo perdamos una bola...

-Se empieza perdiendo una bola y se termina sin camisa. Recuerda lo que siempre hemos dicho: ¡Nacidos para ganar! Cualquier error es una derrota.

-¡Coño! Claro que lo decimos, pero, entre nosotros, ¿lo has creído alguna vez?

-Pues mira: no lo sé. Lo que sé es que es una de las cosas sobre las que nunca se debe pensar.

-¿Por qué?

-Porque te hace desconectar y, si desconectas, un buen día te encuentras a otro en tu despacho.

-Eso sí es cierto.-Asiente Manolo y envía también su bola a los matorrales.

-¿Ves? Estamos desconcentrados. Lo mejor será dejarlo. Es buena hora para volver a la oficina.

17,00: Paco Jr. entra en la oficina y, después de dar una vuelta por toda la planta, se sienta tras la mesa de su despacho.

“Bien, vamos a ver qué han hecho los muchachos esta mañana”.

-¡Señorita! Tráigame el expediente Cassidy. Lo lleva Gutiérrez ¿verdad?

Diez minutos después de abrir el expediente, le entra una modorra insoportable. Tras echar un vistazo a las conclusiones, ordena:

-¡Señorita! Haga subir a Gutiérrez a mi despacho.

Tan pronto como entra Gutiérrez:

-Gutiérrez ¿qué le he dicho siempre? ¡Eficacia! ¡Eficacia!

-¿No le ha gustado el trabajo?

-Sí, sí. Está perfecto. Pero ¿y las alternativas? Imagine que en la comisión de mañana alguien se opone.

-Habría que modificarlo.

-No, no, nada de modificaciones y demás pérdidas de tiempo. De entre las soluciones propuestas se adopta una en que estemos todos de acuerdo. Así, si nos equivocamos, nos equivocamos todos. Repita el trabajo, variando ligeramente las cifras para cada nueva alternativa. ¿De acuerdo?

Piensa: “¡Ja! Si no fuera por mi, ni Dios quedaría en esta empresa a partir de las siete. Pero mientras no salga el capitán, aquí nadie se mueve”

Se contonea con orgullo, imaginando a los empleados doblados sobre sus carpetas, pero el sonido del teléfono le devuelve a otro aspecto olvidado de la realidad.

-¿Sr. García? Su mujer al aparato.

-¿Consuelo? ¿Cómo estáis todos? No podré llegar hasta las once. Sí, como siempre. ¿Qué quieres que haga? ¡Ah, sí, un beso!

Murmura para sí: “¿Qué se cree esa puta? ¡Si no hace otra cosa que ir al gimnasio y jugar al bridge! ¡Menos mal que sólo la veo por la noche!”

Telefonea a Manolo Jr.

-¿Manolo? ¡Coffee break! Estoy asfixiado. Nos vemos en la cafetería.

Contemplando un whisky con expresión ausente, le dice a Manolo:

-Desde luego, a los ejecutivos nadie nos comprende. Yo, por ejemplo, me siento un soldado entre dos fuegos. Tengo un enemigo en casa y otro fuera de casa. ¿Cuál es peor? Lo ignoro. Lo único que sé es que tengo que continuar adelante, porque si me paro...

-¿Qué?

- La depresión y...¿ tú crees que hay algo, más allá de Biggs & Co.?

 

 

Grandes dudas místicas   31/1/2003

 

Un amigo mío, que es bastante agnóstico, me sorprendió recientemente.

-No lo vas a creer –me dijo- Estoy tan desengañado de la humanidad que me tienta pedir un favor a una tía mía que acaban de beatificar.

- ¿Cómo se te ha ocurrido?

- En un acto, al que asistimos toda la familia, un cura me dijo que para canonizarla se necesitaba un milagro.

- ¿Y qué?

- Pensé que si me cayera el premio gordo de la lotería no me importaría testificar que había sido por ella. De manera que todos contentos: yo con mi premio y ella con la canonización. Sólo que...

- ¿Qué?

- Bueno. Si en vez de caerme la lotería me atropella un camión y me deja en silla de ruedas, ¿no diría luego mi tía que había sido por mi bien?

- ¡Caray! Nunca lo hubiera pensado. ¿Entonces?

- Podría decir algo así como que el favor debe ser proporcionado a la naturaleza del destinatario, y yo por ahora soy un perro miserable que no merecería un don tan extraordinario. Hay que purificarse poco a poco, ¿no? Si te lo dan todo de golpe puedes blasfemar y lo echas todo a rodar. Podríamos empezar por el premio y luego veremos.

- ¿Y si dices que te ha tocado la lotería, aunque no sea verdad? De esta forma, podrías pedir luego a tu tía que te cayera de verdad. Si no hace el milagro la dejas en mal lugar y no la canonizan.

- No sé. Creo que conocía a mi tía lo suficiente como para asegurar que su máxima aspiración era subir a los altares. Si no, no se entiende cómo sufría tanto y encima sonreía. Pero volvemos a lo mismo. ¿Y si se le ocurre darme a probar la misma medicina?

- Lo que pasa es que no quieres ser santo.

- ¡Claro que no! Lo que quiero es ser pecador redimido. Pero si tú te has dado cuenta, mi tía también lo hará y no creo que le guste. Lo mejor es olvidarlo todo ¿me oyes? Nunca hemos hablado de esto.

 

 

 

Navegación frustrada   25/1/2003

- Bien, vamos a navegar un poco. ¿Y por dónde empiezo? ¡Einstein! Mil doscientas setenta y cinco entradas ¡Joder! En fin, veamos. De joven, le gustaba el tren. Un anuncio de una compañía de trenes. Me importa un carajo. ¿Y esto? Una vez se dio de morros en un frenazo y se le ocurrió la teoría de la relatividad. ¡Coño! No lo sabía. Ahora me cae más simpático. A mí también me puede suceder. Un resumen para profanos de su obra. No entiendo nada. “E es igual a m por c cuadrado”. Mmmm... Esto parece querer decir que si vas muy deprisa el tiempo pasa muy despacio, tanto que puedes viajar al pasado. ¡Caray! Yo también he tenido esa intuición. Sólo me faltan fundamentos matemáticos, porque soy un hombre de letras. Vamos entonces con los míos. Ciencia ficción. Mil quinientas cincuenta y siete entradas. ¿Qué hago?. Wells. “La máquina del tiempo”. Justo lo que había imaginado. Soy un genio desaprovechado. Voy a enviar un correo para que la humanidad se entere. Pero, ¿dónde lo mando y qué digo? Se van a reír de mí. El mundo es tan injusto como en la edad de piedra. En fin, continuemos...

Tres horas después.

- Estoy hasta el gorro. La vastedad de mi ignorancia me deja perplejo. Además, cuanta más información, más ignorancia. Estoy deprimido y asqueado. Todo me toca las narices. Voy a solazarme con unos poemas de amor. “Amada, ¿no son tus ojos los espejos de mi alma? Los pájaros juegan al escondite con nuestros anhelos...”. Esto me recuerda que Maribel no me ha llamado. Bien lo había prometido en el prado, delante de la facultad. Todas son unas putas y los gorriones diminutas cacas voladoras. Vamos con el porno duro. ¡Cómo se masturba ésa!¡Espera que coja el ritmo, golfa! ¡Ooooh! ¡Aaaah! ¡Joder! ¡Qué pasa ahora? ¡La imagen se ha quedado congelada! Y yo también. ¿qué estoy haciendo? ¿Cómo puedo ser tan ridículo? ¡Largo de aquí! Pero, ¿qué ocurre? ¡El ordenador se ha quedado colgado! No hay forma de escapar. ¡Socorro!

Excesivo celo periodístico   18/1/2003

El periodista está ante la pantalla del ordenador.

“Vamos a ver qué encontramos en Internet... Cuando no se le ocurre a uno nada, puede ser una solución. Mmmm... ¡Coño! ¿Qué es esto?”

Lee: “La tierra está a punto de ser aniquilada pero nadie me cree”.

“¡Caray! Nada se pierde por hablar con un chalado. Vamos a mandarle un mensaje”.

Teclea rápidamente: “ Yo sí le creo. ¿Dónde podemos vernos?”

“ En mi casa, esta noche a las diez. Sea puntual. Es urgente”.

El periodista está con el chalado, que resulta ser relativamente joven, barbado, de aspecto agradable y con ojos brillantes como pequeños trozos de mica. El anfitrión ofrece a su huésped una taza de café y ambos se sientan en torno a una mesa, rodeados de montones de aparatos llenos de pantallas y botones. Un coro de extraños sonidos, similares a los del sonar, les llega, procedentes de todos los rincones de la habitación, hasta que el dueño de la casa manipula media docena de mandos.

- Déjeme que haga un breve resumen: Entonces, ¿qué es usted?

- Doctor en Física con premio extraordinario por la Universidad de Madrid. Tuve plaza de investigador en el Instituto Superior de Investigaciones Científicas. Como no se investigaba nada, me fui a Stanford (EE.UU.), donde trabajé durante varios años como jefe del Departamento de Astrofísica de la Universidad, pero tuve que volver a España por circunstancias familiares. Cuando llegué, me habían quitado el sitio, de forma que me encontré en la calle, sin trabajo ni esperanzas de tenerlo por ser demasiado teórico. Afortunadamente, mi familia tiene algo de dinero y yo había ahorrado. Monté este modesto laboratorio y he proseguido las investigaciones que llevaba a cabo en EE. UU. con resultados sorprendentes. He descubierto que una nube de antimateria se dirige hacia la tierra, donde llegará el diecinueve de marzo próximo (día de San José, mi santo), destruyendo hasta el último átomo del planeta tan pronto como lo toque.

- Perdone. Necesito una taza de café.

- ¿Cómo dice? ¡Ah! Sírvase usted mismo. Ahí tiene la cafetera. ¿No le importa traer otra para mí?

El periodista, de espaldas al físico, prepara dos tazas de café.

- ¿Le gusta con mucho azúcar?

- Con una cucharada.

- Entonces, ésta es la suya.

Vuelve a sentarse frente a la mesa. Nada más mojarse los labios, el físico exclama:

- ¡Caramba! ¡Qué raro sabe este café!

- Es que en vez de la cucharada de azúcar le he echado una pastilla de cianuro. No se preocupe, no sentirá nada.

- ¡Aaag! ¿Por qué lo ha hecho? ¡Ahora no se podrá evitar...!

- ¡Ah! ¿De manera que es verdad? ¡Mala suerte! En fin, lo cierto es que es una noticia extraordinaria y una historia que venderá muy bien, sobre todo si usted muere envenenado, como así va a ser. Por otra parte, era el único modo de asegurarme la exclusiva. Compréndalo, no me he podido contener.

 

 

 

 

Diálogo en la celda de un condenado a muerte   10/1/2003

 

El psicólogo de la prisión:

-Está usted un poco tenso. Le voy a recetar una pastilla de prozac y un somnífero.

- No voy a tener tiempo de tomarlos, doctor. Me ponen la inyección letal dentro de dos horas.

-¡Caray! ¡Lo había olvidado! Entonces es normal que esté un poco nervioso. ¡Que llamen al cura!

Llega el capellán.

- En fin, hijo, a todos nos llega la hora, sólo que a ti te ha llegado un poco antes. ¿No tienes nada que decir a Dios?

- Que como lo coja...

- No blasfemes. Piensa que dentro de pocos instantes vas a estar en su divina presencia y, si te arrepientes, te perdonará tus pecados.

- ¿Qué tiene que perdonarme? En todo caso tendría que perdonar a los medios de comunicación, que se forraron gracias a esa historia lacrimosa del diablo, personificado en mí, que violó y asesinó a una niña, y al jurado, que me condenó sin una sola prueba y sin que yo hubiera hecho nada. Pero espero que no lo haga.

- Entonces hazlo tú. Demostrarás que la caridad y la compasión no han muerto dentro de tu corazón. Aunque el mundo no lo reconozca, tu Padre sí lo hará y serás un santo en el ejército de los bienaventurados.

- ¿Y podría volver para cortarle el cuello al jurado?

- Destierra el odio de tu alma. No te sirve de nada y a mí me dejas una sensación frustrante. Al fin y al cabo, ¿para qué estoy aquí?

- Usted sabrá, Dios...

- ¡Y dale! Mira, me encantaría seguir discutiendo esto contigo pero, si quieres tener una oportunidad de salvarte, lo único que puedes hacer es arrepentirte.

- Me arrepiento de haber nacido.

- Eso no vale. Sólo lo podría decir Dios y Él no se arrepiente de nada. Pide perdón, confiando en la divina clemencia. Piensa que Dios aprieta pero no ahoga...

- Lo único que tengo claro es que “cuando Dios aprieta, ahoga pero bien...”

- ¿Y tu familia? ¡Qué disgusto vas a dar a tu familia!

- Bueno, si es así, me arrepiento... de lo que usted quiera.

- Así me gusta. Ahora ya puedes irte tranquilo.

Un mes después. El director de la cárcel dice al capellán, refiriéndose al ejecutado:

- ¿Ha visto? Han evaluado las pruebas de ADN y resulta que tenía razón: era inocente.

- ¡Mala suerte! Lo que más me fastidia es esa frasecilla que no deja de rondar mi cabeza. “Cuando Dios aprieta, ahoga pero bien...” ¡Ya no consigo decir lo contrario! ¡Y era tan socorrido...!

 

 

 

 

 

 

Importantísimo descubrimiento de nuestro Redactor-jefe   28/12/2002

 

 

¡Increíble!¡ Una página de la historia de España, totalmente olvidada, recuperada para el conocimiento! Don Joaquín Barrufet y Peláez, gloria patria, subleva una provincia y es lapidado por tener demasiada razón en lo que decía. Este curioso prócer, nacido en lo que hoy es “El Pozo del Huevo” (motivo por el cual a nadie se le ocurrió husmear en su recuerdo), descubrió, al parecer, la penicilina antes que sir Alexander Fleming, en unas bodegas que apañó en Arganda en los bajos de un convento, parte del cual estaba destinado a hospital. Según consta en las crónicas del municipio, los monjes, observando gran número de curaciones que no podían ser atribuidas a milagros de su autor, dada la fama de librepensador de éste, decidieron que era mejor la muerte con fe, pues conducía al paraíso, que la vida sin aquélla, pues llevaba, entre otras cosas, a la jubilación de los propios monjes. Don Joaquín fue, pues, contaminado con el cólera y, aunque salvó la vida debido a que la ignorancia de sus torturadores hizo que todo quedase en una cagalera pertinaz que le acompañó durante toda su vida, ello fue suficiente para que tuviese que abandonar la población. Habiéndose refugiado en las montañas, escribió “Memorias de la melancolía”, libro de calidad inigualable, según todos los testimonios de quienes tuvieron la suerte de leerlo, cuyos escasos ejemplares fueron quemados antes de rebasar los límites de la provincia.

Cabreado por tanta injusticia, Don Joaquín sublevó Guadalajara con un magnífico estudio sociológico (antes de que fuera inventada la sociología) que fue calificado de libelo por las autoridades de Madrid y también quemado. En él adelantaba las teorías marxistas de la lucha de clases, pero le falló la praxis, esto es, no supo ver que sus más próximos colaboradores tenían mucho que perder con sus doctrinas, por lo que, aprovechando éstos la ternura de aquél con la infancia, que le hacía jugar con los niños en sus paseos campestres, se sirvieron de esta circunstancia para apedrearlo en una era y enterrarlo en un campo desierto, cuya localización exacta no nos ha llegado.

Esta es la historia de Don Joaquín Barrufet y Peláez, cuya figura como primer mártir antiglobalización del mundo ha sido recientemente reivindicada por nuestro compañero, Don Joaquín Barrufet y Llanos de la Pililla. Mucho antes que Bové, ¡ que no nos jodan los franceses!

 

 

 

 

Suspenso en religión   21/12/2002

 

- Me ha ocurrido algo tan desconcertante que no sé cómo actuar.

- ¿Qué ha sucedido?

- ¿Recuerdas a mi hijo mayor?

- ¿Ése tan estudioso, que siempre pasa con sobresaliente todos los exámenes?

- Sí, ése. Y efectivamente le han calificado con sobresaliente todos sus últimos exámenes. Excepto un suspenso en religión.

- ¡Que raro! ¿No se habrá equivocado el profesor?

- Eso pensé yo y fui a hablar con él. El examen consistía en una redacción libre sobre la Biblia. Para que los chicos se acostumbren a discurrir y exponer sus puntos de vista sin trabas. “Por desgracia”, me dijo, “en este caso, no hay duda posible. Bastará con que vea esto”. Y me dio a leer un folio. Aquí lo tienes.

Eché un vistazo. Afortunadamente la letra era clara. Leí:

“El Antiguo Testamento más parece generalmente la historia de una banda de forajidos que la de un pueblo elegido por Dios (prefiero no pensar en ese dios). Por ejemplo, Génesis 34, 25 a 31. Simón y Leví, hijos de Jacob, aprovechándose de la debilidad de los habitantes de una ciudad, que se habían circuncidado en cumplimiento de un pacto con el mismo Jacob, los mataron, apoderándose de sus mujeres, hijos y todas sus posesiones. Por su parte, Jacob lo único malo que ve en ello son las posibles represalias de los aliados de los muertos. ¿No es la misma reacción que la del jefe de una banda de gansters? Otro ejemplo: Génesis 47, 13 a 23. Se describe cómo José, que había aprovechado información privilegiada divina para adueñarse en nombre del Faraón de enormes cantidades de grano, las utiliza en un posterior momento de escasez para compras las personas y tierras de los egipcios, reduciéndolas a la condición de siervos. ¿No es una violación típica de las leyes de libre competencia? Y cuando tanto se habla de las clases medias...

Levanté la vista. Exclamé:

- Yo no sabría qué decir.

- Yo tampoco y me temo que el profesor tampoco, porque se limitó a precisar que el examen era acerca de lo que habían leído sobre la Biblia, no sobre la propia Biblia. “¿No querrá usted que reproduzcamos las guerras de religión?”. No supe que responder.

- Te comprendo. Oye...

- ¿Qué?

- ¿No sería el Antiguo Testamento un manual de autoayuda? "Sea usted astuto y arrase con todo. Dios estará de su parte". O algo así, ¿no?

- Tal vez. Entonces no sé porque han suspendido al chico.

 

 

 

San Francisco ll   14/12/2002

Estamos en China Town, en un local de moda de la intelectualidad progre. La poetisa dice:

“Los padres amparan a los hijos

y éstos a los mandos de la televisión.

Los ojos de los semáforos nos vigilan.

Estoy llena de esta fresca locura.”

Está bien, tiene todas mis simpatías. Pero ahora debería sentarse y escribir verdadera poesía. La generación beat fue un grito que ensordeció a sus propios autores. Entre drogas y alcohol, la mayoría se disolvió en la carretera de la nada. Lástima que el talento no baje del cielo como las Tablas de la Ley.

Aunque los supervivientes realizaron un gran descubrimiento: la vaca burguesa tiene las ubres cargadas de billetes y se deja ordeñar si no le quitan el pienso.

 

 

 

 

Las raíces del suicidio   7/12/2002

Tras muchos años de laboriosa investigación, un grupo de sicólogos ha descubierto que los niños tratados a hostias desarrollan una tendencia al suicidio que aumenta si siguen siendo tratados de la misma forma. Las peleas entre los padres, la sodomización del hijo por parte de aquéllos, la mofa y befa tanto en la escuela como en el centro de trabajo provocan una agresividad que, si no puede ser satisfecha con el exterminio de los progenitores, profesores, jefes o compañeros, se vuelve contra el propio sujeto, el cual, a falta de algo mejor, se liquida a sí mismo.

En vista de ello, los sicólogos aconsejan permitir al adolescente que rompa todo hasta que se canse y entonces hacerle ver que no por ello es más feliz, sino que está más solo y para encontrar compañía deberá dejar que los demás se le acerquen.

Surge entonces el problema de que los otros no suelen prestarse a este tipo de soluciones, lo cual hace necesario un planteamiento sociológico, otro de los grandes descubrimientos de este estudio: no se puede separar la sociología de la sicología.

Pero además, estos tratamientos cuestan mucho dinero: hay que crear cárceles para los padres delincuentes, escuelas y centros de trabajo blindados para los enfermos, retribuciones para los sicólogos y sociólogos, etc... de manera que hay que realizar también un planteamiento económico. La economía debe ir del brazo de la sicología y la sociología, para atacar las raíces del problema.

El estudio prosigue así, hasta demostrar que un tratamiento pluridisciplinar es completamente imprescindible. Su gran aportación es que “pluridisciplinar” debe considerarse equivalente a “todas las disciplinas”, lo cual pone de manifiesto el carácter exhaustivo del trabajo.

Preguntado sobre el tema en su celda de la prisión, un asesino en serie respondió que si él estuviera solo en una isla desierta con otra persona no pasaría nada, pero, “rodeado de una masa de pillos y gilipollas, no puede uno dejar que le ganen por la mano”. Pocos días después se ahorcó, colgándose de los barrotes de su ventana.

 

 

Visita al asilo   30/11/2002

El Director dice al Alcalde:

-Y ahora déjeme presentarle A Dn. Protasio, que es el más mayor de nuestros residentes y toda una institución dentro de la casa.¿Cuántos años tiene, Dn. Protasio?

- Ciento uno.

- Pues parece un mozalbete. ¿Cuál es su secreto? ¿Qué le han enseñado tantos años?

- A desconfiar...

- ¡Ja, ja! ¿Por qué dice Ud. eso? Aquí dentro, todos somos una gran familia.

- Por nada. ¿Qué quiere que le diga? Cada vez que viene un notario, nos echamos a temblar. Ya está la familia de dentro o la de fuera detrás de la herencia...

- ¡Vaya con Dn. Protasio! No se le escapa una. A ver, ya que piensa tanto en el dinero, ¿qué opina acerca de la economía moderna?

- Pues que tanto hablar de la globalización y siempre es lo mismo. Los países ricos dan a los pobres unas migajas de lo que les quitan, friéndolos a impuestos en las aduanas y subvencionando a los suyos. E incluso lo poco que reciben tienen que gastarlo en seguir comprando a los ricos. Ahora lo llaman “creación de nuevos mercados”, pero es lo más antiguo del mundo.

- ¡Caray! Nos ha salido Ud. un...un economista alternativo. En fin, ¿qué le parece la juventud actual?

- Mire Ud. Los viejos nos diferenciamos de los jóvenes en que hemos sido jóvenes, pero ellos no han sido viejos. Sin embargo, la juventud actual piensa que la vida es evasión y por tanto hay que tapar la boca a los viejos, que son los que pueden decirles cómo son ellos mismos en realidad.

- ¡Ja,ja! ¿Qué le parece, Sr. Alcalde? Pase por aquí. Voy a enseñarle el resto de las dependencias.

Más tarde, cuando todos se han ido, el director dice al Subdirector:

- ¡Joder! ¡Vaya sesión nos ha dado Dn. Protasio! Ya pueden quitarle el traje y amarrarlo a su sillón. Por favor, en lo sucesivo denle sólo revistas del corazón.

 

 

 

 

Cuanto más rico, más pobre   23/11/2002

Marbella. Cena en el restaurante de moda. X, que ha dedicado toda su vida a conseguir una modesta fortuna y acaba de comprar un apartamento en una lujosa urbanización, piensa: “Al fin entre los míos.¡Qué bueno ser rico!” y, volviéndose a su vecino de mesa, comenta:

- El principal problema de este lugar son las compañías aéreas. He llegado esta tarde con media hora de retraso. Creí que no podría venir. Al parecer, utilizan algunos aviones obsoletos, cuando hay mucho tráfico.

- Claro, por eso estoy pensando en comprar uno.

- Quieres decir una avioneta...

- Bueno, si prefieres llamarlo así...Me refiero a un reactor con autonomía para cruzar el Atlántico sin escalas y capacidad para veinte personas.

- ¿No resulta un poco caro?

- De ninguna manera. Incluso puede ser buen negocio. Cuando no se utiliza, se alquila. Ya que tenemos el mismo problema, si te animas, compramos uno cada uno y fundamos nuestra propia compañía aérea.

- ¡Joder! Déjame pensarlo.¿Qué ocurre? ¿Nos levantamos? ¿Quién paga la cuenta? Hace ademán de sacar la cartera.

- No te preocupes. Ahora, vamos a mi casa.

A la salida del restaurante, el único conocido de X le informa que cuando la cuenta rebasa los dos mil euros, hay que avisar previamente al camarero. “Sin embargo”, agrega, “tal vez ahora que te conoce y te has ofrecido, te cobre la siguiente cena”.

X, palideciendo, murmura:

- Bueno, no creo que haya insistido lo suficiente...

Ya de vuelta a su casa, X va pensando: “Brr...No hay como ser rico para sentirse pobre. Incluso al ricachón que nos ha invitado le ocurre. Había que ver su cara cuando, al mostrarnos su colección de juegos militares, le sugerí que comprase el Pentágono. “Todo se andará”. Dijo, con esa sonrisa que revela el cuchillo entre los dientes”.

Se detiene para dar la última calada. De pronto, exclama: “¡Dios mío! ¿Qué hago aquí?”

 

 

 

Problemas burocráticos en el mercado del terraplén   16/11/2002

-Para que se vea dónde llega el ingenio humano, capaz de superar las mayores depresiones económicas, espirituales y de todo tipo, hoy vamos a hacer un reportaje sobre los problemas de un colectivo empresarial muy particular. Sr. Hambruno ¿cuál es el objeto social y qué organigrama tiene su pequeña empresa?

-¿Cómo?

-Que a qué se dedica y con quién.

-¡Ah! Pues somos mi carro, mi caballo y yo. Nos dedicamos a hurgar en los contenedores de basura...

-Es decir: al consumo y reciclaje de desperdicios. ¿No?

-Exactamente.

-Me decía que echaba de menos una regulación legal más precisa. ¿Cómo es eso?

-Verá: todos los que tenemos carro y caballo estamos matriculados y distribuidos por zonas. Pero la crisis obliga a muchos de los que antes nos suministraban desperdicios a recogerlos, como ilegales. Muy frecuentemente encuentro los contenedores vacíos. Es un caso de competencia desleal.

-Y Ud. ¿qué propone?

-Debería haber dos clases de matrículas: con carro o sin él; y la de los segundos sólo debería facultar para recoger lo que dejasen los primeros, o se les cayese del carro.

-Buena idea, Sr. Hambruno. Ahora, vamos a entrevistar a uno de los ilegales. Sr. Famélico ¿desde cuándo se dedica Ud. a esta industria?

-Desde que a mi marrana y a mi nos despidieron.

-¿Qué?

-Quiero decir: desde que a mi esposa y a mi nos echaron de nuestro anterior trabajo. Ahora ella hace lo mismo que yo y aquí todos nos llamamos marranos.

-Ya. Bueno ¿y qué hacen?

-Clasificamos los alimentos en tres grupos: podridos, más podridos y absolutamente podridos. Estos últimos los comemos nosotros, los otros los vendemos.

-¿A quién?

-A fabricantes de alimentos para mascotas.

-Claro. ¿Nada más?

-El cristal, el papel y los aparatos rotos se venden a otras empresas o al Ayuntamiento, en el mercado del terraplén. Ahí es donde tenemos problemas con los legales. Quieren que se exija la matrícula. Dicen que lo nuestro es economía subterránea.

-Y a Ud. ¿qué le parece la idea del Sr. Hambruno?

-No estaría mal, si dieran facilidades crediticias. Pero ahora mismo comprar un carro ¡con caballo! Es un sueño inalcanzable. Y si sólo nos dejan los desperdicios de los desperdicios, no sé quién los va a querer luego. Es un caso de insuficiencia de demanda.

-No se desanime, Sr. Famélico. El mercado no es más que una creación de necesidades. Seguro que podrán encontrar pobres, dispuestos a aprovechar sus productos.

-¿Más todavía que nosotros?

-Naturalmente. Más de un millonario ha comenzado así su fortuna. Desde San Salvador de la Guayaba, Jim Morrison para CNN-economics.

 

Ensayo electoral   11/11/2002

Reunión en el laboratorio secreto del partido. El Secretario General le dice a un amigo:

- Gracias a nuestros informáticos tenemos el tema absolutamente dominado.

- ¿El tema? ¿Qué tema?

- Los votantes. Los tenemos en un puño. ¡Ja!

- ¿Y cómo lo habéis conseguido?

- Mediante los virus que inventamos. Parece que fue ayer cuando descubrimos el primero... – Se le pone expresión soñadora - ¿Sabes cuál fue?

- ¿Cómo quieres que lo sepa?

- El virus “Matahari”. Nos transmitió la información contenida en todos los ordenadores. Sin él no hubiese podido existir el “chantajista”.

- ¿Qué?

- Lo llamamos así porque transmitía un mensaje parecido a éste –alarga al amigo una especie de pequeño impreso que dice: “Está usted en deuda con la Hacienda Pública. Si paga la cantidad de xxx y no lo cuenta a nadie, no pasará nada”-. Todo el mundo pagó. Un tercio fue para nosotros, otro para Hacienda y el otro para MACROSOFT.

- ¡Caray! ¿Y hay más?

- Naturalmente, el “Comecocos”. ¡Nuestra máxima creación! A través de una serie de juegos y manuales de autoayuda reblandece la mente hasta que la persona queda absolutamente cretinizada y traga todo lo que le echan.

- ¿Y no se rebela?

- No cuando se cree culpable y sabe que alguien lo sabe. Es como un rebaño en un redil, cunde el pánico y abres una sola puerta. Todos salen por ahí.

- Ya, ¿y en la puerta está...?

- El candidato del partido. Mira, aquí lo tenemos.

Se apagan las luces y se encienden unos focos que iluminan un muñeco de guiñol. Suenan los acordes del himno del partido. De pronto, la música cesa y el muñeco recita un emotivo discurso, gesticulando profusamente. Al terminar, aplausos grabados. Se encienden de nuevo las luces.

- ¡Joder! Se parece a...

- Claro. Es su réplica exacta. Le hemos dicho que el día de las elecciones se limite a saludar y mantenga la boca bien cerrada. Del resto nos encargamos nosotros.

- ¿Y quienes sois vosotros?

-No sé. Los que él diga. Pero no sé quiénes se lo dicen a él.

 

 

 

 

 

"Triunfo absoluto"   2/11/2002

- ¡Caramba! ¡Mira quién está aquí! Manolo, ¿diriges ahora un programa? Ayer vi tu nombre en la televisión.

- Yo dirijo una empresa que suministra programas a todos los medios, no sólo a la televisión. Por ejemplo, el “Master de Finanzas” de la radio también es nuestro. Por cierto, lo que sucedió con el último triunfador no estaba previsto...

- ¿Qué ocurrió?

- El tío era cojonudo. Tan bueno que hicimos un fondo nacional, el cual fue cubierto inmediatamente por clientes de la emisora. Hasta hubo que sortear las participaciones. Pero se conchavó con el tesorero y el auditor. Dieron unos beneficios alucinantes hasta el último día del ejercicio, entonces se esfumaron y fue como si nunca hubieran existido. Lo curioso es que en una encuesta que hicimos después la mayoría de la gente quería ser como ellos. Por eso hicimos para la televisión el programa al que debes referirte: “Triunfo absoluto”.

- Sí.

- Claro. Nos dijimos: “El tema de la mucama que se casa con el príncipe está muy gastado. El personal quiere tener la sensación de que hay que hacer una chorrada (al alcance de cualquiera) para merecer el éxito”. Y todo habría salido bien si un cámara no hubiera metido la pata...

- ¿Cómo?

- Tenían que atravesar un río lleno de pirañas y el que ganó, que entonces iba segundo, le hizo una pequeña herida al que iba primero. Se lo comieron los bichos delante de toda la audiencia. Nos acusaron de crueldad y mal gusto. Ese jodido cámara...

- Un sádico.

- Desde luego, Pero eso no hubiera tenido la menor importancia. Lo malo fue que el cámara captó el momento de la herida y olvidó borrarlo de la cinta definitiva. Era natural, pero le quitó toda la gracia.

 

 

Culpabilidad necesaria   26/10/2002

- ¡Buenas noches a todos los radioyentes! Aquí Tartaja Cabrillas desde los servicios psiquiátricos de la Comunidad de Madrid. Informarles de la inusitada petición de libertad vigilada de Protasio Revulgo. Dn. Protasio ¿a qué se debe su insólita petición?

- A la conciencia de culpabilidad necesaria, que estos medicuchos llaman “manía persecutoria”.

- ¿Qué es eso de la “culpabilidad necesaria”? ¿De qué se siente Ud. culpable?

- De intentar vivir tranquilo en este país.

- ¿Puede ser más explícito?

- Bueno. Es un poco largo de explicar...

- No se preocupe.

-Todo empezó con las multas. Verá. Yo viajaba mucho en automóvil. Intentaba respetar el límite de velocidad, pero no podía. Perdía concentración y además mi lentitud era un peligro para los demás conductores. Así empecé a sentirme culpable.

- Eso no es tan grave.

- Eso solo no. Pero además el Ministerio de Hacienda me arruinó. Yo tenía una casa que vendí para comprar otra. La vendí barata, pero el Ministerio no lo creyó así y, para pagar la sanción, tuve que vender mi nueva casa por un precio ridículo. Sólo me quedó un poco de dinero negro. Justo el necesario para ir malviviendo y por supuesto sin poder declararlo. La larga sombra de la justicia me perseguía. O así me pareció. Era un miserable prófugo. Cada vez que oía eso de “Hacienda somos todos” miraba a mi alrededor y mi sistema nervioso se tambaleaba. Entonces pensé que al menos tendría mis necesidades futuras cubiertas por la Seguridad Social. Sin embargo, en la Delegación del Ministerio de Trabajo me dijeron que no me podían reconocer ni un solo año de cotización, porque, aunque había pagado, el papeleo estaba mal hecho. Estaba atrapado. En la precariedad más absoluta y sin embargo, para comer, para moverme, para respirar, tenía que ir contra la ley. ¿Entiende ahora lo de la “culpabilidad necesaria”?

- Creo que sí.

- Entonces comprenderá también mi solicitud de libertad vigilada. En el único sitio donde no se persigue a los delincuentes es en la propia cárcel. Dado que ya vivía en un campo de concentración, mi petición sólo tiene ventajas...

 

 

Un sindicato muy civilizado   19/10/2002

En el despacho del entrevistador de la emisora de radio:

- Señorita, haga entrar al Secretario de “Alianza Roja”, por favor. Vamos a empezar las entrevistas.

El Secretario es un hombre alto y robusto, con aspecto bravucón y mitinero. Se sienta y queda inmóvil en la silla, como un loro en la percha.

- Encantado, Señor Izquierdo. Muchas gracias por habernos concedido esta entrevista.

- Llámeme camarada.

- Muy bien, camarada. ¿Qué opina usted de la lucha de clases? Parece que las declaraciones del Ministro de Trabajo acerca de la huelga no han sentado muy bien en su sindicato.

- ¿De qué lucha habla? ¿Cómo menciona la palabra “clases” a estas alturas? Lo de Marx es algo absolutamente superado. Lo único que intentamos es llegar a un acuerdo con los empresarios, que son otros trabajadores iguales a nosotros.

- Pero ya Orwell decía que unos son más iguales que otros.

- Por eso se montó el follón en la granja esa que se sacó de la manga. Nosotros somos gente civilizada. Defendemos que todos somos iguales en lo esencial, aunque muy diferentes en otros aspectos.

- ¿Y qué es lo esencial?

- La dignidad humana: respirar, follar...

- ¿Y los otros aspectos? ¿Incluyen quizá los salarios?

- Naturalmente. Pero ¿para que´hablar de lo que nos separa? Fijemonos en lo que nos une. Lleguemos a un pacto. Eso es lo importante.

- Muy bien, camarada. Solo una pregunta mas: si no hay clases y todos somos iguales ¿ Que´vamos a pactar?

 

 

 

El paraíso de los monstruos   12/10/2002

-El Registro de la Propiedad Intelectual ocupaba una sala tan absolutamente austera y falta de personalidad que siempre despertaba en mi la admiración y la fantasía. Su carácter indistinguible de cualquier oficina expendedora de billetes de autobús me parecía un correlato perfecto de las obras que los aspirantes a genios depositábamos, como los niños en su hucha de barro, hasta que el destino rompiese los sellos del sarcófago y a nosotros nos situase en los altares de la gloria. En sus sótanos, pensaba yo, dormían las ideas que configurarían el mundo, tal y como sería recordado por nuestros descendientes hasta el fin de los siglos. Cada vez que entraba, me fijaba inconscientemente en los componentes de la cola, por si me tropezaba con Cervantes o Goethe. Tenía un mostrador de plástico y tres o cuatro mesas con sus respectivos ordenadores, en las que trabajaban los empleados. Nada en las paredes y una ventana al fondo.

-Muy propio.

-Sí. La última vez que estuve allí, me acodé en el mostrador mientras atendían a un individuo robusto con la cabeza rapada, excepto una ínfima coleta grasienta que le daba un aire de pirata en bancarrota, el cual estaba organizando un gran escándalo porque le exigían quitar las grapas a un gigantesco cartapacio, antes de entregarlo. Gritaba que aquello era como si a Moisés no le admitieran las tablas de la ley porque estaban grabadas en piedra y, cuando el empleado le dijo que él sólo cumplía órdenes, se fue con el manuscrito, echando fuego por los ojos. Pero eso no fue lo que me impresionó, sino la expresión de absoluta normalidad en los rostros de los empleados. Parecían enfermeros de un hospital, contemplando el ingreso de un paciente en el servicio de urgencias.

-¿Y qué hiciste?

-Despaché mi asunto y salí con los impresos correspondientes, para pagar las tasas en el banco. En cinco minutos volvería con los justificantes y todo estaría resuelto. ¿Qué me importaban los problemas ajenos?

-Claro.

-En el banco me encontré detrás de una señora de aspecto estrafalario. Tenía el pelo rubio desvaído, abrasado por el agua oxigenada, apelmazado sobre el cráneo. Parecía una de esas muñecas de las películas de terror. También organizó otro escándalo, porque tenía que pagar doce euros y treinta y cinco céntimos y no doce euros exactos. De ahí pasó a amenazar al banco por la injusta manera en que trataba a los artistas y nos tuvo al resto de los clientes entretenidos con sus gritos y maldiciones hasta que su pareja, una especie de cuervecillo, un hombrecito delgado, con chaleco y sandalias y una melena estilo Jesucristo, le convenció para que terminase de una vez. Al fin, pude pagar yo también y volví al Registro.

-Bien.

-Cuando iba a cruzar la calle, vi que la extraña pareja del banco entraba en el edificio. De pronto, sentí que me mareaba. Me pareció que la multitud a mi alrededor me miraba expectante. La escena transcurría en cámara lenta. Un pensamiento descabellado me vino a la mente.¿Serían enfermeros disfrazados y el edificio un manicomio? Puedes reírte, pero fui incapaz de cruzar la calle. Y eso que tengo que volver...

-No te preocupes.-Dije y levantándome le puse una inyección sedante en la carótida. Estaba tan sorprendido que ni siquiera se movió.

 

 

 

 

Manifiesto a puerta cerrada   5/10/2002

El poeta estaba cansado. Dejó correr la mano y le salieron las siguientes líneas.

“Estoy sentado en una silla como la que aparece en tantas portadas de publicaciones literarias y me siento tan vacío como ella.

¡Por Dios, qué estamos haciendo con los lectores!

Somos completamente disuasorios. Nadie puede querer leer, después del frustrado asalto a esas páginas de cemento.

Publicaciones tan bien intencionadas...

Casi nada se dice, pero, eso sí, muy oscuro, tal vez por la falta de algo que conmueva o haga pensar. Los autores parecemos creer que los juegos malabares de nuestras mentes son realmente importantes para el resto de la humanidad.

¡Dios mío! ¿Será nuestro destino transformarnos en fatuos parlanchines autistas?

Sé que estas líneas son tan necesarias como inútiles.

Un mero ejercicio de terapia.

Estamos enredados en la mentira.

Esperemos no despertar un día y darnos cuenta de que nos hemos convertido en parte de esa mentira.”

Cuando terminó, releyó su escrito y con un movimiento de cabeza lo tiró a la papelera.

 

 

 

 

 

 

El retorno de las religiones   28/9/2002

Tertulia televisada en el programa “Esta moda de la cultura”.Un selecto grupo de filósofos y escritores opina sobre el tema religioso.

-¿Sabéis? Según una encuesta, cerca del setenta por ciento de los americanos cree en los ángeles.

-¡Qué borricos! Está claro que la cultura sigue en Europa. Sin embargo, la creencia en Dios está muy arraigada también entre nosotros.

-Claro. ¿Quién decía que, si no fuese por el miedo a la muerte, no se habría inventado la religión?

-Un momento. Conviene distinguir entre religión y creencia en Dios. Religión viene de religare, sentirse unido a la comunidad. Hay religiones que no tienen un dios.

-Por supuesto. Lo que tienen en común es la lucha contra la soledad. Eso explica su gran número de adeptos. Además, son instituciones de poder.

-No exactamente. Hay que diferenciar las religiones de las iglesias. Estas son las verdaderas instituciones de poder. Y, hasta donde yo sé, las únicas son las cristianas.

-Naturalmente, porque nacieron unidas a la idea de imperio. Roma utilizó el cristianismo para sus fines de dominio universal.

-Claro, claro. ¿Os dais cuenta de que todo el fenómeno religioso es una superestructura, basada en las más deprimentes debilidades del ser humano?

-Completamente de acuerdo. Eso explica también las sectas, que están brotando en todos los rincones. ¡El hombre es una mierda! Bueno, excepto los que estamos en esta habitación.

-¡Ja,ja! No te falta razón, aunque ¿sabes lo que se me acaba de ocurrir?

-Ni idea.

-Pues que nosotros también somos dioses ¡de la religión del yo!

 

 

 

 

La historia no se repite. Afortunadamente.   21/9/2002

Recital de poesía en la embajada de Alemania a cargo de un emigrado español, excelente desconocedor de la realidad actual de su tierra de origen.

-Les voy a leer parte del libro "¡Qué frío!" del gran poeta alemán Friedrich, lo que les vendrá muy bien para comprender por qué España es absolutamente ignorada fuera de España. Dado que el desarrollo de una nación es armónico, sólo en los países desarrollados, y por consiguiente cultos, florece una poesía decente; si a eso añadimos, en el caso español, la dictadura, se entiende que desde la generación del 27 hasta la fecha no se haya escrito nada que merezca la pena. Como dice la canción:

"En los países atrasados sólo hay cultura de esclavos

guitarras y castañuelas

para cantar y olvidar

el hambre que siempre pasamos".

A continuación, el conferenciante intenta declamar algunos versos de Friedrich, que son verdaderamente gélidos. En medio de un profundo silencio, se pasa al coloquio.

-¡Oiga!¿De dónde ha sacado Ud. ese paralelismo entre poesía y desarrollo? ¿Estaba muy desarrollada España en tiempos de Jorge Manrique? Muchos opinan que, de existir alguna relación, sería precisamente la inversa: el sufrimiento de la colectividad es lo que hace brotar grandes poetas.

-Bueno. La verdad es que...Realmente...¡Qué coño! Estoy radicalmente en contra. Yo llevo la tira de años jodido y en mi no se fija nadie.

-Pero Ud. no es una nación.

-¡Claro que lo soy! ¡La nación de los grandes creadores desconocidos en su propio país! Y si me desconocen a mi ¿cómo va a valer un pimiento todo el resto?

-¿Coño! Después de todo, sí que va a resultar Ud. un español típico. Qué gran frase esa del 98 que dice: "español es la condición de sentirse universalmente jodido".

-Pero todavía es más cierta esta otra: "el infierno es la propia familia". ¿Sabe lo que le digo? Si hubiera otra guerra de Cuba, yo querría ser el almirante de la flota yanqui.

-Eso sí explica por qué España es absolutamente ignorada fuera de España...

 

 

 

 

Una experiencia alucinante   14/9/2002

- ¡Aaay! ¡Qué dolor! Empuja, empuja. Esto nunca acaba de salir. Otra vez. ¡Aaah! Menos mal. Ya está fuera. ¡Hijo mío! Dadme a mi hijo. ¡Joder! ¡Qué húmedo está! Soy tu madre. Cariñín. ¡Qué manitas!

Pocos años después:

-¡Caray! ¡Qué gritos! Me había quedado dormida. Pedro está como un tronco. ¡Qué sueño tan pesado! ¡Vaya suerte! ¿Qué hora es? Las cuatro de la mañana. ¡Y me tengo que levantar a las siete! Vamos a ver qué le pasa al angelito. Ha dejado de gritar. ¿No respira? ¿será como la otra vez, cuando tuvimos que llevarlo al hospital? ¡Ah,no! ¡Qué berridos! Parece que no es nada. Pero se ha cagado. A cambiar pañales. Estoy molida.

Otros pocos años después:

-Pedrito ha dejado de ir al cole, porque le parece propio de gilipollas dedicar la vida a trabajar, como hacemos su padre y yo. Es un hijo reivindicativo, que prefiere jugar a los marcianos. Me han avisado los profesores que tenga cuidado con los juegos de rol. Por lo visto, un americano abrió en canal a sus padres, hace unos días. Pedro me culpa de que el niño no dé ni golpe y yo empiezo a pensar que de tal palo tal astilla. Los sicólogos me han explicado que la desmitificación es buena, pero no sé si lo será tanto llegar a la conclusión de que todos somos una mierda, de que todo es una mierda. ¡Dios mío! Recuerdo que antes la vida era bella. ¡Mamá! ¡Yo me quiero ir!

-María, María. ¿Qué te ocurre? ¡Quítenle el casco! ¡Uf! Ya vuelve a ser ella otra vez. No te preocupes, querida. Sólo ha sido un viaje en el simulador temporal. Estamos en la Feria de la Imagen, probando un nuevo programa. ¿Nos llevamos el ordenador?

-Pedro ¿eres tú? Ahora recuerdo. Pedro, amor mío...

-¿Qué?

-Prométeme que nunca jamás te casarás conmigo.

 

Enternecedora escena familiar   7/9/2002

Están el padre, recién jubilado, la madre y el niño, de treinta años, viendo la televisión. El padre intenta ver un programa cultural pero el niño le quita el mando y pone otro de cotilleo farandulero.

-La próxima vez que quieras endilgarnos ese rollo literario, te meto una hostia que te reúnes con San Pedro.¡Hay que joderse con el viejo!

-Hijo, comprende que tu padre lo único que ha podido hacer durante los últimos cuarenta años ha sido trabajar.

-Claro y por eso cuando no trabaja no sabe comportarse. Pues ya es hora de que aprenda la criatura, y si no que le den por el culo.

-Pero si no fuera por tu padre…

-Ya estamos con eso otra vez. ¿Es que me pedisteis permiso para traerme al mundo?. Pues ahora, a cargar con las consecuencias. ¡Ja! Esa tía tiene minina. ¡Mentirosa!

El padre se levanta, llevándose una mano al pecho. Vacila un momento y se desploma con el rostro desencajado.

-¡Hijo, llama al hospital!

-¡Lo mismo que hace tres mese y total para qué!. En fin, ¿no era donde tenía esa televisión tan grande?. Podíamos terminar de ver allí el programa…

 

 

Arte conceptual   31/8/2002

-

 

-Para comer en mi restaurante hace falta una preparación intelectual profunda. La conexión entre las papilas gustativas y las neuronas está probada desde el hombre de Neandertal, que cuando estaba hambriento se comía a sus semejantes, para adueñarse de su espíritu. EI hombre moderno ha sustituido su alimento humano por un huevo frito, el alma de su víctima por la esencia universal.¿No es la principal conquista de la civilización? Yo, cuando como un huevo, me transformo en EL HUEVO. Algo parecido a la transustanciación, de que habla la doctrina católica. Pero claro, LLEGAR A SENTIR ESTO implica un desarrollo mental extraordinario, una perfección espiritual tremenda. ..

-Desde luego ¡ Cómo te comprendo! Igual sucede con mis montajes. Fíjate, en el último pinté una puerta en una pared y cuando la sala estaba llena grité ¡FUEGO! ¿Quieres creer que nadie entendió que me estaba refiriendo al ansia de liberación que el espíritu experimenta ante el vacío, simbolizado por la pared desnuda? ¡Qué falta de sensibilidad! Afortunadamente, en el manicomio organicé algunos happenings que no resultaron mal ¡Parece mentira! He llegado a la conclusión de que las únicas esperanzas de desarrollo espiritual en nuestra sociedad están entre los marginados.

-Bueno, te refieres a los marginados espirituales ¿No? Porque yo, gracias a mis "huevos estilo zen", me estoy forrando.

-Hablando de huevos ¿sabéis lo que me ocurrió en el estreno de mi última obra? Se llama "Sinfonía silenciosa" y durante una hora los músicos simulan tocar los instrumentos, pero no se oye nada, precisamente para simbolizar que lo importante es la música interior. Cualquiera con un mínimo de formación artística puede darse cuenta ¿ Verdad? Bueno, pues al cabo de media hora un señor que estaba sentado en la última fila se levantó y me pegó tal patada en la entrepierna que desde entonces me tengo que sentar de costado.

-Es increíble. En fin, todos los grandes artistas pasan por momentos de crisis. Yo puedo ofreceros que montéis un happening en mi restaurante. Tú, en vez de pintar una puerta, puedes simular que comes y tú que tocas el violonchelo. Ya pasaré yo un folleto a mis clientes, explicándoles que se trata de simbolizar la transustanciación.

Dos meses después, tras cinco semanas seguidas de happening, con el restaurante lleno. -Oye, colega. Esto marcha. En mi vida había tenido un éxito semejante. Ha llegado la hora de cobrar ¿No?

-Por supuesto.- El dueño del restaurante da a cada uno un mazo de hojas en blanco. -¿Qué es esto?

-Pues ¿qué va a ser? Vuestro pago. Lo único que faltaba para completar la obra de arte. Ahora la transustanciación es completa.No me digáis que no entendéis el simbolismo. La conversión de la materia en espíritu....

 

 

 

 

Qué bien se vive cobrando por contar utopías.   23/8/2002

- Exigid a las multinacionales farmacéuticas que no cobren por las medicinas que fabrican. ¿No es el principal mandamiento de la Ley de Dios: “Amarás a tu hermano como a ti mismo”?

- Oiga, pero eso no se refiere a follar con la primera que se deje, como usted hacía cuando estaba en activo, y en cuanto a sus sugerencias a las farmacéuticas, bien callaba entonces. Además, ¿no es una de ellas la que patrocina este acto? ¿A qué juega?

- ¡Joder! ¡Qué poco refinado intelectualmente es usted! ¡Cómo se nota que no ha sido Presidente de EE.UU.! Y ni siquiera de Sudáfrica, como mi amigo Nelson que, fíjese, sigue siendo igual que en la cárcel. ¡Qué grandeza la de esa gente que pone la misma cara le hagan lo que le hagan!

- Ya comprendo por qué acabó como acabó su amigo Malcolm.

- ¿Qué Malcolm?

- Malcolm X

- Nunca fui amigo suyo.

- Pues en la universidad no decía eso.

- Decía que era amigo de lo que debería haber sido él, pero no fue.

- Comprendo. Eso es muy americano. Les gusta dar lecciones a los demás pueblos. Así, durante las fiestas de San Fermín en Pamplona se han permitido correr ¡desnudos y sin toros! Había que enseñar a los nativos...

- Es que son muy bestias. Hay que respetar a los animales.

- ¿Alguna vez se ha preguntado por qué los odian tanto?

- No es cierto que nos odien. A mí me pagan bien en todas partes.

 

 

 

 

 

Consejos para arruinarse mejor   15/8/2002

-Estoy muy contento de declarar que este Gobierno ha cumplido todas sus promesas: las familias son mucho más ricas ahora que antes.

-Sr. Ministro, pero la caída de la Bolsa...

-Por cada euro perdido en Bolsa, han ganado dos con los inmuebles.

-Pero si el inmueble es su propia casa, no van a venderla para comprar otra igualmente cara ¿verdad?

-Claro que no. ¿Y qué importa? Siguen teniendo su dinero, en forma de casa.

-¿Y quién comprará las otras casas? Si no lo hacen, bajarán los precios.

-Pues los que hayan vendido sus acciones. Más vale realizar pérdidas que ahogarse. De esta manera, aprovecharán los bajos tipos de interés y las desgravaciones fiscales.

-Ya. ¿Y cuando hayan invertido todo su dinero en inmuebles? Los inmuebles no son fábricas, no producen nada. Si nadie los compra, no valen nada.

-Bueno. Siempre podrán venderlos más baratos.

-Realizando pérdidas otra vez ¿Eh? ¿Hasta cuándo?

-Hasta que la Bolsa suba de nuevo. En espera de ese momento, con lo que saquen de los inmuebles podrán comprar acciones a precios muy atractivos. Así, se restablece el equilibrio.

-Sí, pero a un nivel cada vez más bajo.

-Claro.Es el aterrizaje de la economía.Una fase del ciclo.Cuando llega abajo, se estabiliza. Son las leyes del mercado.

-De acuerdo. ¿Y cuál es la función del Gobierno?

-Pilotar el aterrizaje.

-Bien, Sr. Ministro. Oiga, se me ocurre...

-¿Qué?

-¿Para qué se inventó el piloto automático?

 

 

 

 

 

Error funesto   8/8/2002

- ¿Dónde estamos?

- En la Gran Vía de los Conquistadores.

- ¡Carajo!. Estos españoles se han quedado cinco siglos atrás. Bueno, si pagan se les puede consentir. Nosotros, a lo nuestro. El recital era en la “Casa de las Américas”, junto a la Gran Via, ¿no es cierto?. ¿Qué pone ahí?

- “América Linda”. Ahí debe ser. Vamos.

Entran en un local muy oscuro, lleno de hombres y mujeres que apenas se distinguen. De pronto, unos escalones, un estrado, micrófonos. Unos focos los iluminan.

- Hermanos, con todo mi amor os traigo el soplo de mi Méjico querido, para disipar los malentendidos históricos que han mantenido injustamente separados a nuestros pueblos.

- Divino. Dale ahora al libro.

- De mi obra, “Arrieros y frijoles”, voy a leer “Frijoles”, una especie de judías, allá como acá un símbolo de los trabajadores:

¡Oh, frijol!, que en la garganta del peón

cantas la canción de la tierra,

¿acaso no es tuya, más que del patrón?

Silencio total.

- Los tienes embelesados. Dale, dale.

- Ahora les dedico “La mujer de la llanada”:

Hembra que, rendida a las caricias,

las piernas abres a la varonil mano

del sabio arriero, aunque iletrado…

Aplausos y silbidos. Una mujer muy provocativa, con los pechos al descubierto, sube al escenario. Un paquete de preservativos cae a sus pies.

- Muy bien, cariño. Pero ahora quieren algo más fuerte. ¿Sabes follar en público?

- Pero… pero, ¿qué es esto?.¿Así se hacen los recitales de poesía en Madrid?. ¿Por qué no nos advirtieron en la Embajada?

- Cariño, esto no es Madrid. Es Villaconejos y, si no os desnudáis ahora mismo os van a linchar. A ellos tampoco les han advertido.

 

 

 

 

Muerte heroica de dos intelectuales   30/7/2002

 

Estaban situados bajo dos pancartas. La primera de ellas decía: “No a la muerte. Sí a la vida”. La segunda, escuetamente: “No”. Ambos eran escritores y, sorprendidos al no encontrarse en un acto literario, mantuvieron el siguiente diálogo:

-¿Cómo por aquí? ¿No había presentación en el Círculo?

-Sí, pero no estaba el Subsecretario y me dijeron que lo encontraría aquí. He solicitado una subvención. ¿Y tú?

-Yo estoy escribiendo un libro en que se habla mucho de manifestaciones. Vine para ver qué se siente.

-Ya, seguro que tendrá muchísimo éxito. ¿Y qué se siente?

-Pues no lo sé. Creo que un gran deseo de que el mundo mejore. Oye, ¿crees que se ve bien mi pancarta?. Seguro que han venido los de la tele. Y ahora que me fijo: ¿qué significa la tuya?

-Nada, por eso sirve para todo, ¿no te parece?

Pero en ese momento estalló la bomba y todo ardió, salvo precisamente las pancartas, lo cual, en el funeral que con asistencia del Subsecretario tuvo lugar al día siguiente, fue considerado por el cura oficiante un gran milagro. Dijo: “¿Veis? Han muerto sus cuerpos, no sus palabras”.

Y nadie lo creyó, pero resultó muy bonito.

 

 

 

Emprendedores   20/7/2002

El Presidente de la importantísima sociedad es saludado por su secretaria al llegar al trabajo.

- Jefe, hoy va a tener cola. ¡Vaya día duro que le espera!

- Ya veo. En fin, será cuestión de llevar a la práctica la divisa de la Compañía.

Señala un escudo que preside el despacho, bajo el cual puede leerse claramente:

“Cuanto peor, mejor”

Tan pronto como cierra la puerta, suena el teléfono interior.

- Ha llegado el Director General de “Mulón e hijos”

- Hágalo pasar. Puede usted dejar aparcada la cachaba donde mi secretaria. Veamos: Se dedican a la fabricación y venta de quesos y almendrucos, ¿no? Y tienen una nave industrial en Valdeconejos, ¿verdad? ¿Han decidido algo sobre mi oferta?

- ¡Hombre! Si nos atiza quinientos millones de pavos, el negocio es suyo, pero le advierto que el ayuntamiento no deja convertir la nave en apartamentos. Ya lo hemos intentado.

- Entonces, hecho. La queremos para instalar un laboratorio. I+D, amigo mío. Es el futuro... Ahora, si me permite, tengo otra cita urgente.

Acompaña al Director a la puerta y dice a la secretaria:

- Alejandra, llame al doctor Veganzo, por favor.

Llega el doctor Veganzo.

- Hola, Jaime. Acabamos de comprar una empresa que fabrica quesos y almendrucos. Vamos a cambiarla de nombre y a lanzarla al estrellato tecnológico universal. Se llamará “Biotecnológica del Jarama” y tú vas a ser su Director General. Para empezar, dame una lista de productos que vayan bien para el colesterol, el alzheimer y el cáncer. Eso bastará por el momento.

- No hay problema. Pero, oye, habrá que montar un laboratorio. Eso lleva mucho tiempo y dinero.

- No te preocupes. No vamos a inventar nada. Solicitamos algunas patentes de productos inocuos, los mezclamos con los quesos y arreglado. ¿Quién podrá decir que algo le ha sentado mal? Y si mientras tanto se produce alguna curación por el efecto placebo, miel sobre hojuelas.

- Bien. Si es así... Pero terminarán por darse cuenta.

- Para entonces, ya habremos volado. Ahora, ponte las pilas. ¡Alejandra! Llame al Director Financiero.

Llega el Director Financiero.

- Hola, Sergio. Vamos a meter en Bolsa una empresa que se llamará “Biotecnológica del Jarama”. Nos ha costad unos quince millones de euros y la valoramos, para empezar, en treinta. Al final del primer año tiene que estar en sesenta. Será fácil porque pondremos pocas acciones en el mercado y vamos a hacer mucho ruido con las patentes. Coincidiendo con el vencimiento del crédito que nos dieron para comprarla y con la presentación de resultados, comenzamos a vender. Como siempre, ya sabes.

- Sí. Largamos la patata caliente y los que vengan detrás que arreen.

- ¡Caray! Dicho así suena mal. Nosotros creamos riqueza, pero dejamos que la exploten otros. Somos... emprendedores.

 

 

 

 

 

Prodigios en Argentina   9/7/2002

El presidente está durmiendo junto a la presidenta.

-¡Presidente! ¡Presidente! ¡Tranquilo! ¡Ha sido una pesadilla!

- Aaag... ¡Joder! ¡Pero qué pesadilla! He soñado que buceaba en un pozo profundísimo hasta que encontraba una onza de oro. Subía con ella a la superficie y cuando emergía, al borde de la asfixia, aparecía una cabeza que, sin dejar de reírse, metía la mía nuevamente en el agua mientras me quitaba la onza.

- Bueno, bueno...

- ¡Hay más!

- ¿Qué?

- Volvía a coger otra onza, subía, me la quitaban y así no sé cuantas veces.

- En fin, olvídalo y descansa, que mañana tienes un día duro.

El presidente se duerme.

- ¡Aaay! ¡No! ¡Eso no!

- ¡Caray! ¿Qué te ocurre ahora?

- He soñado que estaba en un campo de trigo repleto de hermosas espigas. De pronto crecían otras espigas raquíticas que, con sólo tocar a las primeras, las hacían caer, mustias, al suelo. Luego estaba en un prado rodeado de enormes y lustrosas vacas que mugían apaciblemente, pero de pronto aparecían otras vacas, delgadas y miserables, que se comían a las gordas.

- ¡Caramba! Es el sueño de José. Tienes suerte. El Señor te manda este aviso para que no desfallezcas.

- Pero es que el sueño no termina ahí.

- ¿No?

- Cuando sólo quedaban vacas miserables se volvían a mí, pero no tenía nada que darles y comenzaban a comerme . ¡Aaag! Al cabo nos tendremos que marchar del país.

-¿Y qué importa? Ya encontraremos un colegio para los niños. Tú tranquilo. Bueno, ya es hora de levantarse. Tienes que ir al Congreso.

El coche del presidente, rodeado de motoristas, está enfilando la avenida que lleva al palacio del Congreso. A un lado y otro una multitud grita y golpea frenéticamente las cacerolas.

- ¡Chofer! ¿No puede acelerar? En fin, voy a abrir la ventanilla, a ver si puedo respirar un poco mejor. Una piedra le golpea en la frente.

- ¡Carajo! ¡Menudo chichón me ha hecho! ¿Qué es esto?

Extiende un papel que envolvía la piedra. Lee:

“Los pobres no tenemos sueños.

sentados en el retrete,

cagamos y cagamos,

esperando que el mundo se vaya

patas abajo.

Pero cuando abrimos la puerta

del cuarto de baño

el mundo sigue ahí

y siempre es el mismo”

- ¡Es prodigioso! ¿Cómo habrá sabido que he soñado? Bueno, pensándolo bien, él es pobre porque no es capaz de soñar, ¿no?. Pero puede imaginar que yo sí sueño. Por algo soy presidente. Cada uno en su lugar.

 

 

 

 

Mala suerte   29/6/2002

Mr. X, impecablemente vestido con un traje Príncipe de Gales y corbata color Burdeos, está despachando con un empleado de la agencia bancaria con la que trabaja.

-Lo lamento, señor. Sus acciones han caído a tope. Sus ahorros se han volatilizado.

-¡Cómo! Es una sociedad muy importante. Además, su auditora es Conan Doyle S.A.

-Ya, pero era contabilidad creativa. Todo mentira. Lo siento.

-¡Joder! Entonces voy a pedir un crédito. ¿Puedo hablar con el señor Director?

-Desde luego, pero ya no tiene poder para conceder créditos. Ya sabe, con las restricciones de personal dependemos de los Servicios Centrales. Puede rellenar este formulario y cuando respondan se lo haremos saber.

-¡Caray! Pero es él quien me conoce. En fin...¡Oiga! En estas casillas no aparecen los datos que quiero reflejar.

-No se preocupe. Ya se encargarán ellos de eso.

Mr. X sale de la agencia enfurruñado, murmurando para sí mismo: “¡Qué faena! Menos mal que me queda la pensión. Vamos a la oficina de la Seguridad social.”

En la oficina de la Seguridad social.

-Lo siento, señor. Aquí no consta nada referente a usted.

-¡Pero si hasta el año 95 cotizé durante veintisiete años completos!

-¿Está usted seguro de que la empresa ingresó sus cotizaciones? ¿Y el alta? ¿Dónde está el alta?

-No sé, supongo...

-Supone mal. Aquí no hay nada. Sus cotizaciones pueden tener el carácter de donaciones a la empresa.¿Las declaró al Ministerio de Hacienda? Entonces, le aconsejo que no reclame. Puede tener una inspección. Pero no se apure: si no dice nada, nosotros tampoco lo haremos. Hay que ser comprensivo con los trabajadores.

Mr. X, tembloroso, sale de la oficina y se mete en un bar. De pronto, lee en la prensa que han concedido el premio “Letras de oro”, dotado con quinientos mil €, a su última novela. Presuroso, se dirige a la Sociedad General de Autores.

-¿Qué ha ganado el premio “Letras de oro”? ¿Es Ud. El Sr. McKinnock?

-No.

-Pues entonces, no lo ha ganado. Consuélese. Probablemente estaría encargado con mucha antelación.¿Lo tenía registrado? En ese caso, reclame si quiere...

Un año después, el Sr. X, vestido con un raído jersey que despide chispas al menor roce, debido a su extraña y ultrabarata composición química, está hablando consigo mismo.

-Brr...¡Qué frío hace en esta habitación! Bueno, así no la echaré de menos cuando esté en la calle.¿A ver qué dice aquí? “Coincide en todo, pero no es igual...Es un caso de intertextualización...” ¡Desestimada la demanda! ¿Y el crédito? ¡Otra vez denegado! “No nos interesan estas operaciones...” ¡Qué le vamos a hacer! Me daré de alta en algún asilo de la Comunidad. Esta vez lo haré bien.

Cuando sale a la calle, un guardia le pide la documentación. Otro guardia le dice al primero:

-Con esa pinta, seguro que la documentación es falsa. Mejor nos lo llevamos a la comisaría.

En una celda de la comisaría, compartida con dos drogotas, varias prostitutas y un chapero, Mr. X oye que uno de sus compañeros le comenta a otro, señalándolo:

-No me gustaría estar en su pellejo. Por lo visto, ha contado una historia muy extraña. No creen una palabra. Le van a ajustar las tuercas. Piensan que detrás puede haber algo muy gordo.

Mr. X cierra los ojos y pasa revista a su vida. Finalmente, se dice: “¡Qué mala suerte! Bueno, al menos lo peor ha pasado...¿O no?

 

 

 

 

 

Mis palabras son como las estrellas   23/6/2002

- Mis palabras son como las estrellas, nunca se extinguen. Por eso proponemos que los beneficios conseguidos con la venta de empresas públicas sean reinvertidos en la educación de nuestros votantes, quiero decir del público en general, para que entiendan lo que se les dice…

“¡Que raro!”, pensó. “Esto no me suena”. Por consiguiente agregó: “Tal y como se les dice”. Y siguió leyendo:

- … Y no escupan al viento, que es nuestro padre, ni a la tierra, que es nuestra madre y, convertidos de esta forma en auténticos seres humanos, trabajen todos juntos codo con codo, salvo los magrebíes y los gitanos que lo harán en los campos de sol a sol, pues ésta es la costumbre desde el principio de los tiempos y su ruptura daría lugar a graves desórdenes públicos…

“Eso es”, se dijo. “Ahora un buen final”.

- … Y para completar esta formación del ciudadano al servicio de la comunidad, proponemos también una reforma del código educativo, a fin de que en adelante los alumnos que pateen a sus profesores puedan ser reprendidos y sea obligatoria la enseñanza de la historia de España desde el fin de la dictadura hasta nuestros días. Pues, como he dicho, esta tierra es nuestra madre y sus palabras, que son también las mías, no se extinguen.

- Sr. Presidente, ha habido un error. Cuando chocó con el diputado que abandonaba el estrado, se cambiaron los papeles. Ha leído el discurso de la oposición.

- ¡Ah!, ¡Por eso aplauden tanto!. ¡Bueno! ¡Qué importa!. ¿Tú crees que alguien notará la diferencia?.

 

 

Tesis-antítesis-síntesis   16/6/2002

El asesor literario al Ministro:

-Oye, ya he seleccionado al seleccionador de escritores para la feria de Méjico.

- ¿Quién es?

- Tomeu Pararrayos, de la Pompeu i Escargots. No hay Problema. Con tal de poner a quien le salga de los cojones, carga con las consecuencias.

- ¡Caray! ¿Y eso no es peligroso?

- De ninguna manera. He examinado la lista y va a hacer tal destrozo que es imposible reconocer en ella ningún criterio objetivo. Por consiguiente, nadie puede acusarnos de favoritismos, aunque no temas: todos los nuestros están incluidos, pero sólo ellos saben por qué.

- Está bien. Déjame verla… mmm… Efectivamente, nadie sería capaz de explicar por qué están los que están, pero como también es imposible adivinar por qué no están los que no están, lo más que pueden hacer todos es cabrearse y eso es bueno. El jefe siempre dice “divide y vencerás”.

- Naturalmente. ¡Se van a cagar! Ya verás como más de uno vendrá a comer de nuestra mano con las orejas gachas.

- ¡Estupendo! Pero oye, ¿no crees que con todo esto los lectores se van a desorientar un poco? Te lo digo por ese cabrón que tuvo la desfachatez de afirmar que el Ministerio de Cultura debería llamarse “Ministerio de Desinformación Controlada”.

- ¡Claro! ¡Y tiene razón! ¿Pero es que algún Ministerio de Cultura ha hecho otra cosa en este país? La misión del Gobierno es hacer más felices a los cuidadanos, no más listos. En el proceso de desarrollo social caracterizado por las etapas tesis-antítesis-síntesis hemos llegado sólo a la segunda. Cuando estemos en la síntesis, todo arreglado.

- ¿Por qué?

- Porque no quedarán lectores.

- ¡Caray! Tienes razón. Eres brillante. Oye, me ha gustado eso de la tésis-antítesis-síntesis. ¿Dónde lo has aprendido?

- Estudiando a Marx.

- Claro. Olvidaba que eres del PC. Yo, en cambio, me he educado siempre con los curas. Es maravilloso…

- ¿Qué?

- Ver cómo los extremos se tocan y, cuando lo hacen, no hay extremos.

 

 

 

 

 

Una feria del libro en condiciones   9/6/2002

- Aquí están todos los intelectuales que pinchan y cortan en este país para celebrar la concesión del premio de la feria a nuestro celebérrimo poeta Pepe Peñasco. Vemos al Presidente del Jurado, Abraham Zelota, que está inflándose de tortilla de patatas. ¡Abraham! ¿Qué puedes decirnos de la feria, del premio y del premiado?

- Pepe se lo merece todo. Es un tío generoso, brillante, cojonudo. Pero lo que más destaca en él es la modestia. Fíjate si será modesto que me dijo: “Soy un miserable gusano que no merece el premio ni de coña, pero vete a recogerlo en mi nombre, no sea que alguno se vaya de la lengua”. ¡Qué grandes son los hombres pequeños!

- Desde luego pero, ¿a qué se refería?

- Buena pregunta. Ni puta idea. Supongo que no desearía más alabanzas.

- Es demasiado. ¿Qué destacarías de su obra?

- Su abismal profundidad. Su sentido de la amistad, del compañerismo. Su sonrisa… Bueno, ya es suficiente, ¿no?

- Por supuesto. Ahora vamos a preguntar a cualquiera de los visitantes. Usted, señora. ¿Qué le parece la feria y la concesión del premio a Pepe Peñasco?

- ¿Qué feria?

- De acuerdo. ¿Y a usted, caballero?

- Está muy bien. Los churros son magníficos. Pero me he perdido la ceremonia de la medalla.

- ¿Qué medalla?

- La que suelen dar al dueño del mejor semental, claro. ¿No es lo que hacen en todas las ferias de ganado?

- Parece que ha habido algunas deficiencias en la publicidad del acto. Pero vamos a ver qué piensa ese otro señor con pinta de enterado. ¡Señor! ¡Señor! ¿Cuál es su opinión de la feria?

- Estupenda, pero lo mejor de todo ha sido la concesión del premio a Peñasco, del cual soy ferviente admirador.

- Al fin uno que lo ha leído. ¿Tal vez podría recitarnos algunos versos?

- Desde luego: “Todas las mañanas cuando me levanto tengo la minina más dura que un canto…”

- Ya es suficiente. Poesía popular, ingeniosa y fecunda. ¿De qué obra los ha sacado?

- ¡Ah, no sé! Se los escuché recitar al propio poeta, una vez que lo detuvieron por armar bulla en un mesón a las cinco de la mañana…

- Desde la feria del libro, ha estado con ustedes Fermín cuestionero, de Televisión Española.

 

 

 

 

 

En la librería   2/6/2002

- Señorita, ¿quién ese hijo de puta?

- Perdon, señor…

- Ese libro de ahí, ¿no lo ve?

- ¡Ah, sí! Poesía, señor, un éxito sorprendente.

- Aaagh… ¿Cómo no va a ser un éxito con esos comentarios críticos seleccionados seguramente por el propio autor y colocados por ustedes en el escaparate? ¡Así cualquiera!

- Perdón, señor… ¿Quién coño es usted?

- Otro poeta. Hermenegildo Ceporrón. ¿No le suena?

- No.

- ¿Seguro?

- Seguro. Ese nombre lo recordaría eternamente.

- En fin, por lo que veo no tiene ni idea de poesía.

- Desde luego, tío. Vienen por aquí demasiados desechos de tienta como tú. No se puede perder el tiempo con ellos.

El poeta, enarbolando un rótulo con el precio del libro, intenta agredir a la dependienta pero su lamentable condición física le hace caer al suelo entre boqueadas.

- Avisen a una ambulancia antes de que vomite aquí o se cague en la alfombra.

- No es necesario, denme esa lista de ventas.

Le dan una lista que colgaba del techo en medio de la librería. En un hueco al principio de la misma escribe cuidadosamente el nombre del poeta y se lo enseña. Los colores vuelven a la cara de éste último, que se siente súbitamente mejor y se incorpora, circunstancia que la dependiente aprovecha para propinarle una patada en el trasero que lo proyecta fuera de la librería.

La dependienta le dice a otra pon pinta de novata:

- ¿Ves? ¿No me preguntabas cúando hay que conocer al autor y no la obra?

 

 

 

 

 

Clase práctica de economía moderna   26/5/2002

-Como te decía, hijo, desde la caída del muro de Berlín hay paz y oportunidades para todos.

-¿Y antes qué había, papá?

-Dos bloques enfrentados a muerte: el comunista, donde sólo el Estado podía decir lo que todos tenían que hacer y por eso el individuo no hacía nada y se morían de hambre, y el capitalista, donde todos trabajaban para sí mismos y producían tanto que no sabían qué hacer con lo que sobraba.

-¿Y por qué no se lo daban a los otros?

-Para no acostumbrarlos mal, hijo. Ya decía Confucio: “No des peces a un hambriento, enséñales a pescar”.

-¿Y qué pasó después?

-Que los comunistas se hartaron de pasar hambre, tiraron el muro y se pusieron a trabajar como los demás.

-¡Papá! ¡Ha llovido un hombre!

-¿Qué dices, hijo?

Se acerca a la ventana y efectivamente ve un hombre espachurrado en la calle, tres pisos más abajo.

-¡Ah! Es el vecino. No me extraña. Estaba en el paro.

-¿No decías que ahora todos trabajan?

-No, hijo, lo que dije es que ahora todos tienen su oportunidad. Pero hay que trabajar en lo que quiere la comunidad, no en lo que a uno le gusta.

-¿Y cómo se sabe eso?

-Cuando no te ocurre lo que al vecino del sexto…

 

Eficacia administrativa   19/5/2002

Diálogo entre un Ministro y su segundo sobre documentos publicados sin su conocimiento:

- Oye, yo no he sido.

- Yo tampoco.

- Pues si no hemos sido ni tú ni yo, ¿quién ha sido?

- En mi caso, el colaborador. ¿No ves la firma?

- Y en el mío…

- ¡Ja! ¡Te pillé! ¡La firma es tuya!

- ¡Joder! ¡Tienes razón! Esto me pasa por no leer las cosas. A ver quién lo pasó a máquina. ¡Regúlez! ¡Que venga Regúlez!

Se presenta Regúlez.

- ¿Por qué publicó esto con mi firma?

- Porque Vuecencia me lo ordenó. ¿No lo recuerda?. Y dijo: “¿Han añadido lo necesario para que quede bonito?”.

- Está usted degradado.

- ¿Y qué hago con la carta al Presidente, también firmada por Vuecencia, que tengo retenida?

- ¿Qué carta?

- Ésa presentando la dimisión.

- Rómpala. A propósito, olvide lo de la degradación. Está usted ascendido. Puede retirarse.

Cuando se quedan solos:

- ¡Uf! Solucionado. ¿Y qué vas a hacer con lo tuyo?

- Decir que no tenía ni idea y que me parece muy mal.

- A tu colaborador le van a hacer picadillo.

- Eso espero. Así no les quedarán ganas de meterse conmigo. De cualquier forma, todos me deben algo. Por consiguiente, tranquilos.

- Muy bien. Entonces, ¿qué te parece si olvidamos el asunto?

 

 

Vacas locas: un diálogo en el Ministerio de Agricultura   11/5/2002

-Adivina, adivinanza, Ministro ¿A que no sabes qué es una cosa que no está viva ni muerta, es mierda y convierte en mierda todo lo que toca?

-La televisión.

-Me debes una. Es un cabrón llamado prión que reblandece la sesera de las vacas, originando una enfermedad que llaman “las vacas locas”.

-Bueno. Si sólo es eso, no está mal.¿Has leído “La rebelión en la granja”? Si se les hubiera reblandecido el cerebro a algunos animales, no se hubieran rebelado y...

-Pero después se mueren y lo peor es que hay posibilidades de transmisión al hombre. Están investigando otra enfermedad humana, “Kreutzfeld Jacob”, muy parecida.

-¡Joder! ¿Y qué dicen en Bruselas?

-Están cagados. Al parecer, el dichoso prión es una proteína, no es materia viva, pero actúa como si lo fuese, y su aparición se debe a la costumbre de alimentar con pienso animal a las reses. Las hemos convertido en caníbales y puede que eso no esté muy bien visto por la naturaleza. Ya sabes: con tal de no importar soja de los norteamericanos...

-Claro ¿Y qué medidas proponen?

-De momento, callar. El tema tiene todos los ingredientes para convertirse en el gran culebrón del siglo. El jodido prión es un fantasma molecular. La versión moderna de la peste, que ya sabes cómo asustaba al personal en la edad media. No queremos que la gente piense en el fin del mundo,¿verdad? Además, por lo visto, los ingleses han prohibido esos piensos y, hasta que no terminen de exportar al tercer mundo los que ya habían fabricado, no quieren oír hablar del asunto. Ya sabes cuánto les afecta todo lo relacionado con los animales. Incluso están pensando en prohibir las cacerías de zorros...

-Comprendo.¿Y cómo está la situación aquí?

-Si te parece, vamos a prohibirlos también, pero, como no diremos por qué, seguirán utilizándolos.

-Qué le vamos a hacer. En fin, eso nos dará un motivo para solicitar fondos destinados a un programa de investigación. Una actitud moderna. Científica.Y, si comparas su coste con el que supondría formar a la gente para que entendiera el problema, resulta barata.

-Desde luego .Además, se dedicarían a cuestionar todo, a preguntar sobre todo Leerían libros y efectuarían comparaciones históricas. Enjuiciarían la situación desde todos los puntos de vista, incluso el filosófico. Un desastre.

-Completamente de acuerdo. Entonces, asunto solucionado. A propósito ¿hace cuánto tiempo que no lees un libro?

-Estoy leyendo uno.

-¡Ah! ¿Y cuál es el título?

-“Cómo olvidar todo para llegar a ser alguien”.

 

 

Entrevista a un triunfador   5/5/2002

 

-¡Hemos vencido!

-¿A quiénes se refiere, señor Postigo?

-A esos asquerosos cabrones que llevan décadas conspirando contra mí. Pero ahora ya no me podrán quitar el premio. ¡Que se jodan!

-En fin, a lo mejor hasta tiene razón. Pero yo creía que un premio literario significaba el reconocimiento de una obra y no un combate de boxeo. ¿Qué puede decirme de su obra?

-Mi obra soy yo.

-¿Y la literatura?

-También.

-Bueno. Sin embargo, los géneros literarios… ¿Cuáles son sus géneros preferidos?

-No hay tales géneros. Ud., cuando se expresa, ¿lo hace en prosa o en verso?. La palabra es un ser libre, sólo los ineptos intentan domarla.

-Vaya. No se me había ocurrido. Me pregunto si todos los grandes escritores de la historia estarían de acuerdo.

-La historia me la suda. Yo soy el triunfo de lo nuevo… No sé si se habrá enterado de que he inventado otro lenguaje.

-Pues no, no me había enterado. Debe ser muy parecido al anterior.

-Idéntico, pero resucitado por mi talento.

-¡Ah! ¿Y qué hay de sus ideas políticas?

-De izquierdas a tope.

-Sin embargo, tiene muchos amigos de derechas.

-Eso creen ellos, pero son de izquierdas. Todos mis amigos piensan como yo.

-¿No será que Ud. piensa como ellos?

-Imposible. Le repito que soy de izquierdas.

-¿Y qué diferencia, según usted, a la izquierda de la derecha?

-La solidaridad. Yo soy solidario hasta la médula. Como decía Marx, “ayuda y te ayudarán”.

-Eso no lo decía Marx, sino Don Corleone.

-Era listo el cabrón, ¿eh?. Claro, él también llegó a lo más alto desde lo más bajo.

-Me está usted asustando.

-¿Por qué? Yo sólo asesino con la palabra.

 

 

 

 

 

Adivina quién viene esta noche   29/4/2002

 

Reunión en la sede del Partido Nacionalista Democrático Progresista (NADEMOTA).

-¿Qué hacemos? Tenemos la iglesia del pueblo llena de inmigrantes. Es Domingo y no hay quien vaya a misa. Hieden.

-Gasearlos.

-Imposible. Aprovecharían para rodar la siguiente versión de “Holocausto”.El turismo sufriría y para qué hablar de otras inversiones.

-¡La religión y la patria lo primero! ¿No recordáis cómo cayó Roma? Estimularon el turismo de los bárbaros y éstos destrozaron la cultura latina. En vez de leer a Virgilio, iban a los torneos de gladiadores y animaban al enemigo.¡Salvajes! Así les lució el pelo.

-¡Coño! Igual que en los partidos de fútbol.

-Exactamente. Bastante hemos degenerado. Pero aquí al menos se respeta el idioma y a Jesucristo.¿A que ninguno de ellos habla vernáculo?

-Se cree que hablan senegalés y sierraleonés, pero se les entiende muy bien por señas: se colocan las manos sobre el estómago y...

-¡Qué asco! ¿Veis qué incultos son? En fin, si no queréis emplear remedios drásticos, se les podría utilizar, por ejemplo, para pelar cactus.¡Mirad! Ahí tenéis una industria por desarrollar y en la que seríamos pioneros en todo el mundo.¡Soy un genio!

-Secretario, toma nota. Habrá que estudiar la sugerencia del compañero. Por el momento podríamos darles un carnet de identidad temporal, a semejanza de los utilizados para los cochinos de engorde, y dedicarlos a recoger estiércol en las granjas. Aprovecharíamos para obligar a los propietarios a hablarles en vernáculo.

-No sé. Se van a quejar...

-Pues que se quejen. Ningún sacrificio es excesivo, cuando se trata de promover la cultura patria. Ahora, si me excusáis, tengo que dejaros .Mi mujer, que, como sabéis, ha trabajado durante mucho tiempo en Nueva York, me ha dicho que tiene una sorpresa preparada para la cena.¡Todo sea por el bien del matrimonio!

En el comedor del jefe del NADEMOTA, la mesa ha sido preparada con el mantel más lujoso y la vajilla más cara. A ambos lados de un imponente candelabro seudogótico le esperan, ya sentados, su mujer y un negro vestido con un elegante traje gris y corbata azul de seda.

-¡Atiza! ¿Qué hace Ud. Aquí? Si ha venido por lo de los emigrantes, creo que lo mejor que puede hacer es llevárselos a su país, tan pronto como pueda.¡Oiga! No hace falta que se levante. Puede terminar de cenar con nosotros. En fin, si se empeña...¿Quiere decirme, al menos, cómo se llama?

-Kofi Annan.

 

 

 

Cultura y progreso   21/4/2002

- Hay que reconocer que los premios literarios se conceden con gran justicia y a unas obras excelentes. Ahí tiene, por ejemplo, el Universo de este año, que le ha tocado a Adela Tenaz, la cual, tras una vida dedicada a reflejar los sucesos fortuitos de la vida cotidiana en sus artículos, ha conseguido plasmar una absoluta nadería en la novela ganadora, con tal arte que el lector nunca recordará una sola palabra de lo leído y por consiguiente tampoco podrá decir si es bueno o malo. Eso hará que siga comprando los libros posteriores de la autora, por si en alguno de ellos se dice algo, con lo que la cultura del pueblo continuará aumentando hasta extremos inconcebibles y de esta forma le aseguro que en poco tiempo habrá nacido una raza superior y nada peligrosa. La cultura y el dinero, uncidos al mismo yugo, tirarán del carro de la humanidad, guiado por los periodistas, los editores y los políticos que, totalmente desprejuiciados en lo tocante al individuo concreto…

- La visita ha terminado- dijo el enfermero, que hubo de pedir ayuda a un compañero para, entre los dos, llevar al paciente a su habitación, a pesar de sus gritos y espumarajos de rabia.

Tras curarse las heridas producidas por los mordiscos, uno de los enfermeros comentó al otro:

- Pues hubo un momento en que, al oírle hablar con tanto entusiasmo de la cultura y el progreso, pensé que estaba curado.

- ¡Bah!- repuso el otro –Si no estuviera loco, habría muerto de gilipollas.

 

 

 

 

 

 

La Comisión   14/4/2002

La Comisión

-¡Bueno! ¿Sabéis lo que os digo? ¡Ya está bien de perder el tiempo! ¡A ver! ¿Cómo definiríais la cultura?

-¡Caray! Lo tengo en la punta de la lengua pero no me sale. ¿Dónde está mi secretaria?

-No sé quién coño dijo hace poco que era un alimento para el espíritu. Creo que era el Papa. Pues eso.

-Cultura viene de cultivar. Cultivar ideas será. Pero no sé qué ideas. ¡Oye! A lo mejor es cualquier clase de ideas y por eso soy tan culto, sin haber sabido nunca por qué.

-Ahí es donde quería llegar. Naturalmente que es tener ideas. Cualquier clase de ideas, pero iOjo! Que den fruto. El mismo Rimbaud, ¡Dios lo confunda!, cuando dejó la poesía para convertirse en traficante de armas, declaró que su única ambición era "ver mis sueños convertidos en pasta".

-¡Joder! ¡Te has pasado! No sé quién es ese Mirbaud o Rimbaud, pero nadie dice lo que piensa, así de crudo.

-Pues éste lo hizo. Un día, delirando. Y fue lo único razonable que dijo en su vida. Pero es sólo un ejemplo. A donde quiero llegar...

-¿Pero no habías llegado ya? Cultura igual a pasta. Ya lo decía Marx. Completamente de acuerdo.

-¿De acuerdo con Marx? .Pero, ¿dónde estamos? .La encíclica "Humanae vitae" dice que la cultura es un fluido divino. ..

-Por el que Dios habla al hombre y para ello utiliza a Marx igual que a San Agustín.

La cultura es un envoltorio, que varía con los tiempos, de un mismo mensaje: hay que ser buenos, misericordiosos y alegres. Pero hasta un mensaje tan simple depende de cómo se diga y ahí entramos nosotros.

-¿A qué te refieres?

-Me refiero a que transmitir una idea es como vender una zapatilla. Si vendes una zapatilla sin marca, la gente se dedica a examinarla y las cosas se complican, pero si la zapatilla es Nike y es la mejor, porque con ella ha corrido el campeón olímpico de maratón. ..

-Nadie pregunta nada. Esto me va gustando. Continúa.

-Poco me falta por añadir. Nosotros tenemos los juegos olímpicos: los premios, las subvenciones, etc. ..formemos una comisión delegada y lo que ella disponga será la marca.

-Pero, ¿qué marca? Eres muy impreciso.

-Eso es precisamente lo bueno. Mira: la composición de la comisión y sus funciones sólo las conocerán los que interese, porque a los demás les sonará a chino. Lo que piense la comisión en términos generales es indiferente pues actuará caso por caso. De esta forma se creará una red de intereses y, venga quien venga, mantendremos nuestros puestos...para mayor gloria de Dios y provecho del género humano, si eso os satisface.

-No está mal, aunque el asunto me suena a Kafka. ¿Y si un día despertamos convertidos en escarabajos peloteros?

-No te preocupes, ya lo somos. Y, ¿qué culpa tenemos si nos gusta la mierda?

 

 

 

 

 

 

En el mejor de los mundos   7/4/2002

- La verdad es que su caso es absolutamente desconcertante, señor Vencejo. Lo he seguido durante un año y cada vez me asombra más. ¿Cómo es posible que un talento tan extraordinario como el suyo para la pluma no encuentre otro medio de llegar al público que estas cutres copias que distribuye a la puerta de la iglesia o en las salidas de los cines?. Recuerdo que cuando lo conocí iba a darle una limosna y en lugar de eso me encontré con uno de los poemas más conmovedores que jamás he leído…

- Bueno. No sé si se ha fijado usted en los rostros de las monedas de veinte duros. Ellos no se conmueven.

- ¡Caray! Pero las personas a que esos rostros pertenecen sí lo hacen.

- Tal vez, y entonces deciden organizar actos literarios y publicar obras de periodistas, acedémicos o alguien de Bangladesh que escriben cosas como si sucediesen en algún país lejano. Fantasear un poco siempre es bueno y da pasta, en cambio hacer pensar jode y no da pasta.

- ¿Está sugiriendo que la gente sólo valora la evasión?. Quizá lo que ocurre es que no tiene usted material suficiente para interesarlos.

- Esto está claro. Tengo diez poemarios, tres novelas, tres libros de relatos, un ensayo, y todo inédito.

- ¿No ha enviado a editoriales?

- Ya lo creo. Y la respuesta siempre ha sido la misma: muy bueno pero no tiene cabida en nuestra producción, y al mes siguiente publicaban las “Memorias de una mucama convertida en princesa”.

- ¿Se refiere a…?

- No. Se conocen varios casos de princesas convertidas en mucamas, pero no el opuesto.

- ¿Entonces?

- Justamente. No hay peligro de que la realidad interfiera.

- ¿Por qué no escribe sobre mucamas y princesas?

- ¿Por qué no respira usted por las orejas?. Para mí escribir como lo hago es absolutamente necesario. Mire, los libros que se publican son de dos clases: los muy prestigiosos que nadie lee, y los farandurelos, que todos leen pero no dicen nada. Luego está la zona de sombras que es la mía.

- Ya. La de los libros que no se publican porque el autor no pertenece ni al círculo de los elegidos ni a la farándula, y para mayor inri requieren la participación del lector. ¿No es así?

- Exactamente.

- Pues qué mal lo veo, señor Vencejo. Consuélese pensando que hace poco, en términos históricos, lo habrían colgado de los pulgares para que los cuervos le sacasen los ojos. Claro que después habrían publicado sus libros.

- Indudablemente, porque ésa es la imagen del escritor que nos ha transmitido el romanticismo. Un ser que debe purgar su superioridad espiritual pasándolas putas en la vida ordinaria.

- Y así, como diría Pangloss, todo sucede de la mejor manera posible en el mejor de los mundos. ¿Es eso lo que quiere decir?

- Sí, con la condición de que a nadie le dé por pensar cómo es, en realidad, ese mundo, pero eso está implícito en el concepto de mundo del que hablamos.

- ¿Y el concepto de escritor? ¿Se cree usted superior?

- ¿Cree usted que se puede uno sentir superior con estos andrajos?. Yo me considero igual que el resto de los ciudadanos, pero ése es justamente el problema: a nadie le dejan ser como es y menos descubrirlo.

- Estoy de acuerdo. A propósito, como no le vamos a pagar esta entrevista, ¿quiere una entrada gratis para la película “Historia de un escritor”?.

- Se lo agradezco pero no puedo. Tengo que ir a un comedor de la seguridad social y luego a repartir folletos. Se acerca la Navidad.

- ¡Qué le vamos a hacer!. Al menos aprovechará para divulgar su obra.

- No me dejan mencionarla. Los folletos son propaganda de la película que usted ha citado y quedaría feo.

- ¡Felices Pascuas y próspero año nuevo!

- Seguro.

 

 

 

 

 

 

Una entrevista esclarecedora   31/3/2002

- Sr. Ortueta, ¿Cuál es el mensaje de su ensayo “Sé feliz y no te preguntes por qué?”.

- ¿Y quién coño es Vd.?

- Rogelio Pichón, de la Agencia EFE.

- ¿Ha comprado el libro?

- No.

- Entonces no hay respuesta. ¡Otro!

- Santiago Cuestionero, del Universal. Sí, he comprado el libro. Misma pregunta.

- Bueno. En esta obra he querido compaginar el marxismo con el darwinismo y el cristianismo, mediante un análisis irónico-crítico que desemboca en una solución conductista. Desde mi privilegiado puesto de observación como asesor de la O.N.U. en materia de derechos humanos, he observado que en las sociedades modernas hay mucho sufrimiento. En las naciones desarrolladas la falta de comunicación enloquece a la gente. Los maridos les parten la cara a sus mujeres, las mujeres engañan a sus maridos, los hijos se drogan y se ríen de sus padres, los ricos desprecian a los pobres y los pobres odian a los ricos, todo el mundo odia a todo el mundo. En los países subdesarrollados se comen directamente unos a otros. Es natural, la lucha por la supervivencia… Sin embargo, algunos son muy felices, y todos los días en el desayuno me preguntaba cómo era posible, hasta que un día, pensando en los misioneros, me di cuenta: trabajaban como negros, sin un momento de tiempo para recapacitar y de pronto, ¡zas!, les cortaban el cuello y se quedaban con esa expresión de felicidad tan envidiable. ¡Eso era!. Habían muerto felices porque sólo habían vivido para llevar a la práctica sus ideales de los siete años de edad, sin ponerlos en tela de juicio. ¿Y cuáles son esos ideales?. Hice una lista, que en lo sustancial coincide con los diez mandamientos, y dediqué un capítulo a cada uno. Dije: adapta tu vida a ellos (o ellos a tu vida, es indiferente) y sobre todo, hagas lo que hagas, no dudes de que estás actuando correctamente. Parece mentira, pero la cosa funciona. Le recomiendo que todos los días, al despertar, se mire al espejo y se sienta Jesucristo. Verá cómo es feliz.

- Ya. Supongo que Vd. dirá también que el motivo de que ocurra eso es una realidad superior del ser humano, que trasciende a su cotidianeidad.

- Negativo. Tal realidad no existe, Pero, ¿qué importa si alguien se lo cree?.

 

 

 

 

Primer poemario de una estrella   23/3/2002

- ¿Y cómo se te ocurrió escribir un libro de poesía, Barbi?

- ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! Pues verás: un día estaba follando con un chico muy simpático que había conocido en los estudios de la tele, cuando él me dijo que yo era pura poesía. Así se me ocurrió la idea. ¿Verdad que es divino? ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!

- Por supuesto, Barbi, eres genial. ¿Y de qué trata el libro?

- Ay tío, me da corte decírtelo. Es tan trascendental. En fin, si me prometes guardar el secreto…

- Prometido.

- Son poemas de amor.

- ¡Caray! Si me lo permites, para una musa de la modernidad eso no es muy original.

- Claro que lo es, porque yo trato las dos vertientes del amor al mismo tiempo. ¿A que no sabes por qué me llaman Barbi?

- Ni idea.

- Porque a los catorce años ya tenía barba.

- ¡Joder! Desde luego, no ha quedado ni rastro. Bueno, supongo que de otras cosas tampoco, ¿no?

- ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! Si te refieres a los huevos y todo eso, por supuesto. Pero me hago unos líos… Me coloco encima, en vez de debajo y más cosas que te contaré en la próxima entrevista. Lo más curioso son los jaleos mentales: nunca sé si soy un tío, una tía o las dos cosas simultaneámente. Por eso, según me explicó mi representante, me nombraron “musa de la modernidad”. Para la gente que sabe, “lo contemporáneo” es sinónimo de follón. ¡Yo soy un follón con tetas! ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!

 

 

 

 

Sefarad   16/3/2002

Reunión en el Ministerio de Asuntos Exteriores.El Subsecretario informa al Ministro:

-Me he reunido ayer con los ingleses. Agradecen nuestro ofrecimiento de Gibraltar, pero no aceptan la condición de quedarse también con el resto de la península. Sólo tienen interés en los campos de golf. Sin embargo, sugieren una solución.

-¿Cuál?

-El Consejo Mundial Judío ha hecho un cálculo actualizado del valor de los bienes que les fueron arrebatados durante su expulsión por los Reyes Católicos y resulta que es superior al de toda la nación. Sin embargo, en consideración a los derechos humanos, estarían dispuestos a permitir que los españoles continuasen viviendo en el país como camareros. Aparte de eso, todo seguiría casi igual, con algunas modificaciones por cuestión de imagen. Por ejemplo, el escudo nacional sería sustituído por la estrella de David y España pasaría a llamarse Sefarad. ¿Qué le parece?

-Suena bien. Se lo propondré al Presidente en el próximo Consejo de Ministros. Pero dudo que lo acepte. En esta época de nacionalismos exacerbados...

 

 

 

 

 

Había acertado   9/3/2002

¡Tachán! ¡Tachán! ¡Buen día y feliz negocio! Son las seis de la mañana y Tokio está cerrando con ligeras pérdidas, después de una ¿tarde? ¿noche? ¡Qué más da! Para el inversor avezado siempre luce un sol esplendoroso. Como decía, después de una sesión llena de emociones en que dos brokers se han suicidado y todo el tinglado ha estado a punto de irse a la mierda, finalmente el Banco de Japón ha inyectado liquidez, en espera de lo que suceda en el resto de los mercados. ¡Tachán! ¡Tachán! Aquí Ricardo Especulategui para disfrutar con ustedes de este nuevo viaje por el proceloso mar de las bolsas...

- ¡Pepe! ¡Aaargh...! ¡Que viene el niño!

- ¿Cómo? ¿Qué viene quién? ¡Ah, el niño! Pues que te lleve el chófer a la clínica. Ahora déjame. ¿A cuánto ha cerrado el Nikkei? ¡Dos por ciento abajo! ¡Joder!

- ¡Pepe!

- ¡Cojones! ¿Qué? ¿No te has ido todavía?

- El chófer viene a las diez.

- Pues que te lleve tu madre o... Espera un momento. ¿Cuál es el número de teléfono de los vecinos? Aquí está. ¿Rodrigo? Oye, perdona que te moleste pero mi mujer va a parir y yo tengo un cólico que me impide levantarme. ¿No te importaría llevarla a la clínica? Solucionado, vas con Rodrigo. Ahora, mi vida, que todo salga bien. Me llamas cuando hayas tenido el niño.

Suena el timbre. Aparece el vecino, que se lleva a la mujer a toda prisa.

Cinco horas después:

- Tengo mi posición abierta y esto está en caída libre. Aguanta, Pepe, el dinero es para los valientes. ¡Joder! ¿Quién será? ¡La clínica! ¿Ha nacido ya la criatura? ¿Qué le han tenido que practicar una cesárea? Bueno, pero están bien, ¿verdad? Mejor que yo, seguro. En fin, ¿ha sido niño? Bien. No, no me ponga con la habitación, diga que llamaré luego.

Seis horas más tarde:

- Ya está. He perdido hasta los dientes. Con familia no se puede hacer nada. Ya lo decía yo. En fin, llamaré a la clínica. ¿Me puede pasar con la habitación de la señora García? ¡Gonzalo, cuñado! ¿Cómo está Marta? Algo cansada, claro, bueno ahora voy para allá. ¿Que no es necesario? ¿Que va a pedir el divorcio para casarse con el vecino? ¿Está loca? Y yo aquí, solo, arruinándome por ella.

Cuelga el teléfono y se va a la clínica, donde sólo le dejan ver a su hijo a través de una vidriera.

- ¡Qué guapo! Se parece a mí. Hijo, no te fíes de las mujeres. Son todas unas zorras.

¡Piii! Saca un pequeño aparato del bolsillo de la chaqueta.

- ¡Caray! Nueva York está subiendo ¡Había acertado! Si no hubiera cerrado ya Madrid, me habría forrado. Mañana la reacción va a ser apoteósica y yo me voy a quedar fuera por mi jodida mala suerte. En fin, el honor está intacto.

Dirige nuevamente su vista al niño. Una enfermera le dice a otra:

- ¡Míralo! Está embelesado. ¡Qué emocionante es ver a un padre cuando contempla a su hijo por primera vez!

 

 

 

 

Todo es dialogable   3/3/2002

Sesión en las Cortes.

El Jefe Del Gobierno:

-Es nuestra obligación decir que en el presente caso lo defendible y lo concreto coinciden. ¡Hay que meterlos a todos en la cárcel! Aunque la naturaleza liberal y aperturista de este Ejecutivo me obliga también a admitir que todo es dialogable, incluso con la oposición, que siempre yerra en todas sus propuesta pero, en fin, así es el juego democrático y mientras no se descubra otro mejor para entretener a los votantes...

El jefe de la Oposición:

-¡Por alusiones! Señor Presidente ¡Pido la palabra!

El Presidente:

-La tiene.

El jefe de la Oposición:

-Lo dialogable es lo dialogable y no hay más cáscaras, como acontece en el supuesto que aquí se debate y que versa sobre la conveniencia de hacer ingresar en prisión a los manifestantes levantiscos, actualmente en plena sesión reivindicativa y salvaje ante los muros de la propia cárcel, los cuales, no abominando del pasado y so pretexto de reclamaciones políticas, lo que quieren es seguir perturbando a la sociedad con sus destrozos y fechorías atentatorias a la salud de los ciudadanos, extremos estos últimos que no negamos, Señorías, debiendo enfatizar que nuestro único punto discordante con el Gobierno es que ellos piensan que algunas personas donde mejor están es en la cárcel, mientras nosotros pensamos que ciertos individuos donde peor están es en libertad, matiz muy importante pues pone de manifiesto el talante de cada cual...

Un ujier entrega un papelito al Presidente, que éste lee atentamente.

El Presidente:

-Señorías, me comunican que los manifestantes, después de asesinar al Director dela prisión y a cinco guardias, han liberado a todos los presos y se han disuelto, dejando el edificio en llamas.

El Jefe del Gobierno:

-¡Anda! Entonces ya no hay prisa. Podemos dejar las deliberaciones para otro día. ¿Y si ahora dialogamos sobre la subida de los sueldos de los que estamos aquí?

El Jefe de la Oposición:

- De acuerdo. Ya era hora de que su Señoría adoptase una actitud constructiva.

 

 

 

Esto es una mierda. Sí, pero una mierda artística   24/2/2002

- Señora, haga el favor de no dejar a su perro que se mee en mi obra.

- Ah, perdón. Como el título era: "Letrina de la existencia"...

- ¿Pero no ha visto el cartel "Perros no"?

- Jacobo, no grites. Ahí vienen los de la televisión.

- ¡Joder! ¿y ahora qué hacemos? ¿Cómo vamos a explicar esto?

- No te alteres. No hay nada que explicar. Es un happening...

- ¿Un happening?

- Sí. Tú déjame a mí. Muchachos, ¿veis esto?

- Coño! Parece un perro.¡Es un perro! Y está meando...

- Justamente. ¿Verdad que lo habíais visto centenares de veces y nunca habíais pensado que era arte? Pues lo es, gracias al talento de Jacobo. El feísmo, que retrata la cotidianeidad contemporánea con más vigor que cualquier otra corriente artística.

- ¡Caray! ¿Y tendremos que dejar a los perros mear en todas partes?

- El arte es un reflejo de la vida, pero la vida no es un reflejo del arte. Además, esta obra no es sólo arte feísta, es también arte efimero. Señora, llévese a su chucho ¡Ya!

- Bueno, bueno, ya me voy.

- Espéreme a la salida. En la cola de los autobuses rojos. La llevaremos a ver más arte. Y puede ir con el perro, si quiere.

- ¿Qué es eso de los autobuses rojos?

- Una Muestra complementaria de la Feria, que he organizado con el Comisario y la Directora. Llevamos al personal a un desguace. Los soltamos y les decimos que pueden hacer lo que quieran. Mear, cagar, copular, lo que les dé la gana. Todo vale. Todo es arte. Una mezcla de happening y arte povera. Después les damos un certificado de artistas, si lo desean. Tiene mucho éxito.

- ¿Sabes lo que te digo? Creo que debo replantearme mi obra. Esto es una mierda.

- Sí, pero una mierda artística.

 

 

 

 

 

 

 

El banco unipersonal   17/2/2002

- Como te decía, todo lo vamos a hacer a través de Internet. Reducimos la plantilla en un noventa por ciento y los gastos en un noventa y cinco.

¡Riiing!

- ¡Coño! ¡La otra línea! ¿Quién será? Señora, vaya a renovar su cartilla a su agencia. ¿Que ha desaparecido? ¿Y a mí qué me cuenta? Yo soy el presidente del Consejo de Administración.

Cuelga el teléfono.

- Señorita, ¿no había dicho que no me pasasen nada que no fuera urgente por la línea interior?

- Es que era muy urgente, señor Pastón. La vieja se empeñaba en hablar con alguien y el único que queda de la cadena entre ella y usted... es precisamente usted.

- ¡Ah! Lo olvidaba. Bueno, habrá que hacer algo. Páseme a la directora del Área de Cultura. ¿Alejandra? Oye, por lo visto los clientes se sienten solos y abandonados. Sí, la mierda ésa de la soledad en la ciudad moderna, supongo. ¿Puedes encargar un manual de autoayuda a alguien? En principio, no estaría mal que fuese psicólogo, pero si es locutor de televisión o alguno de la Operación Triunfo también vale. Al fin y al cabo, si el cliente se pega o no un tiro no es asunto nuestro, lo único que importa es que no se lleve la pasta. Aparte de eso, ¿han preparado la sala regia del palacio para el concierto de armónica de mi mujer? ¿Hábeis avisado ya a la claque? Claro que son necesarios, casi no quedan empleados. En fin, te dejo, tengo que irme a jugar al golf. Me horroriza ese deporte, pero el médico me lo ha recomendado.¡Los sacrificios que hay que hacer por la empresa!

Después de jugar al golf, en la cafetería del club.

¡Riiing!

- ¡Otra vez el teléfono! ¡Joder! ¡Es el ministro de Economía! ¿Qué tal, Paco? Pero, ¿qué dices? ¿Tengo que cerrar el banco por falta de objetivo social? ¿No has visto las cifras? Hemos reducido gastos en un... ¿Que se ha descubierto que los únicos clientes somos mi familia y yo? Bueno, así todo queda en casa. ¿Que eso no vale? ¡Me cago en la leche! ¿Y esto es una democracia?

 

 

 

 

 

 

Cómo ganar cuando la Bolsa baja   9/2/2002

-Jugar en Bolsa es sencillo. Es cuestión de cubrirse. Fíjate: he apostado a la subida, comprando Bancos, pero simultáneamente he adquirido opciones para el caso de que bajen.

-Entonces ¿dónde está el beneficio?

-En que nuestros clientes sólo han perdido un diez por ciento. La media de los fondos ha sido un quince por ciento y no digamos los que han comprado por libre. Las acciones más arriesgadas también eran las más recomendadas.

-¿Por quién?

-Por los analistas de los fondos.

-No entiendo nada. Entonces ¿quién ha ganado?

-El mono.

-¿Cómo?

-¡Ja,ja! ¿No has seguido el juego en la prensa? El mono contra los analistas. Naturalmente, ha ganado. En años como éste siempre gana.

-¿Por qué?

-Porque, al no saber qué hacer, estaba en liquidez desde el principio del año.

-¡Caray! ¿Y por qué no habían hecho lo mismo los analistas?

-¡Coño! Porque los propios clientes no nos dejan. Además ¿de qué comeríamos, si no cobramos comisiones? Todos somos hijos de Dios... y del sistema.

 

 

 

 

 

Esa dichosa convención de Ginebra   2/2/2002
Guantánamo. 23/1/2.002. 

En un hangar unos cuantos marines y miembros de las fuerzas especiales de E.E.U.U., armados ahsta los dientes, están reunidos en torno a un estrado improvisado.

-¡Eh, Mike! Di a los muchachos que ya pueden traer a los árabes. Bill ¡Deja entrar a los periodistas!

Por un lado entran los periodistas, por el otro una docena de hombres en fila india, con grandes gafas oscuras que apenas dejan verles la cara. El grupo se estrella contra un poste.

-Mike ¿No te dije que les quitáseis las gafas y los bozales?

-Es peor, jefe, la luz los deslumbra. Ahora verá.

Saca un pito y emite una serie de silbidos. El grupo se reordena y llega sin problemas al estrado.

-¡Coño! ¡Falta uno! ¡Ah! ¡Ahí está!

Aparece otro hombre encima de una escala, que conduce a un estrecho pasillo en la parte superior de la construcción. Se disparan los flashes de los periodistas. El hombre extiende los brazos hacia delante, como si quisiese agarrar algo, y, dando un terrible alarido, se precipita en el vacío. Cae como un plomo a los pies de los otros.

-Jefe, ya le dije que los flashes...

-¡Cállate, Mike! ¡Se ha autosuicidado! Estos fanáticos...¡Que nadie se acerque!

Le pega una patada en la cabeza con toda su fuerza. El hombre ni se mueve.

-Está bien. Parece que no hay bombas.¡Podéis preguntar, muchachos!

Un periodista, blandiendo un micrófono, pregunta al primero de la fila:

-Jim Smith, de CNN. ¿Estuvo ud. con Bin-Laden?

El prisionero murmura algo ininteligible. El traductor responde:

-Dice que él es Bin-Laden.

-Jefe, todos dicen lo mismo. Con tal que los dejen en paz...

-Tienes razón, Mike. Esta pregunta no vale. Es información confidencial.

Se adelanta otro periodista.

-Jeff Stanley, de "La voz de América".¿Qué tal les tratan? ¿Verdad que están mejor que en su país?

Los presos permanecen silenciosos.

-Díselo, Mike.

-Verán uds.Como están algo aislados del mundo exterior, creen que todo es un sueño. De hecho, no saben dónde están.Si les decimos que en el paraíso, en el paraíso; si en el infierno, en el infierno.

-¡Caray! ¿Y eso no va en contra de la convención de Ginebra?

-¡Todo lo contrario! Los tratamos mucho mejor que lo dispuesto por la convención esa. Ojos que no ven, corazón que no siente. En realidad, es igual que lo que les ocurre a los propios americanos y nadie protesta.

-Jefe...

-Esto último "off the record" ¿Eh? Ha sido un chiste. Bueno, no quedan más preguntas ¿Verdad?

Los periodistas se encogen de hombros.

-Pues ya pueden volver a sus casas. Mike, quédate ¿quieres?

Cuando están solos.

-Mike ¿Es cierto eso de que no saben dónde están?

-Completamente, jefe.

-Entonces ¿qué información les hemos sacado?

-Ninguna, jefe. Cuentan unas batallitas que parecen salidas de "Las mil y una noches". No hay quien pueda adivinar qué hay de cierto en ellas.

-¡Joder! ¿Y ahora cómo hacemos para devolverlos a la realidad?

Conversación en la Academia sueca   27/1/2002

- ¡Perfecto! ¡Ya lo tenemos! Resérvame una plaza en el vuelo a Munich.

- Pero, ¿qué? ¿Qué tenemos? Explícate.

- ¡El Nobel! Chi-Fo es perfecto. ¡Un chinito bueno! Estuvo en Tian-An-Men. Lo torturaron en la Revolución Cultural y tuvo que huir como gato escaldado. Además no lo conoce ni Dios. Trabaja como deshollinador en un barrio obrero de Milán.

- ¡Caray! ¿Y qué ha publicado ese tesoro?

- Algunas cosas en los boletines parroquiales de una iglesia adventista. El pastor está muy contento con él.

- ¡Joder! Bueno, si lo leen los de la iglesia ésa, alguien más lo hará si le damos el premio, ¿no? ¿Y los derechos?.

- Para eso precisamente voy a Munich. Los amiguetes de la editorial le comprarán los derechos por dos gordas,luego, a vender rápido. Para cuando los lectores empiecen a preguntarse porqué se lo hemos dado, ya tendremos preparado otro Nobel.

- Magnífico, ¿y si alguien se toma la molestia de leerlo y dice que es malo?

- Es casi imposible. Utiliza cien páginas para describir cómo un mandarín se sirve una taza de té. Además nadie se va a fijar en eso. Ya sabes que desde hace muchos años el premio de literatura no es tal, en realidad se debería de llamar "premio Nobel de la Paz bis". Al único al que no le gustará será al gobierno chino, pero es el malo de la película.

- Estupendo. Oye, hazme un favor. ¿Por qué no eres un poco más discreto en tu casa? Mira lo que me recitó durante el último fin de semana ese hijo tuyo tan contestatario:

"Para los chinitos buenos

un Nobel van a inventar

y a los malos por cabrones

por culo les van a dar"

- ¡Ja, ja! ¡Chiquilladas! Me recuerda cuando éramos jóvenes. En fin, tendré que hablar con él. No vaya a crearnos un conflicto diplomático.

 

 

 

 

 

Inesperadas consecuencias de la falta de cultura   20/1/2002

-Oye, Bill, te aseguro que no estaba amañada. ¿Cómo iba a imaginar que no sabrían distinguir el circulito que había junto a cada nombre en las papeletas?

- Porque no te has leído las estadísticas sobre analfabetismo. Si lo hubieras hecho, te habrías dado cuenta de que muchos son, como tú, analfabetos funcionales.

- Ah, entonces admites que está bien que me hayan votado. Pero, ¿qué significa eso de "analfabeto funcional"?

- Que no entienden lo que leen.

- Eso no está mal. ¿Para qué estamos tú o yo, si no es precisamente para decirles lo que tienen que entender?

- Eso suena a dictadura.

- ¿Y qué tiene de malo?

- Pues que entonces no habría habído elecciones.

- ¡Cayay! Por una vez tienes razón. Chico, me has dejado bloquedo. ¿Y ahora qué hacemos?

(De una conversación privada entre los dos candidatos a la presidencia, después de un acto en que por inadvertencia había quedado el micrófono abierto).

 

 

 

 

BRAD l   12/1/2002

 

 

-Se llamará Renato Alejandro Alfonso de Todos los Césares, perdón, de Todos los Santos...

-¿Por qué Renato, Majestad?

-¿Y por qué no? ¡Je,je!¿Por qué yo soy rey y tú periodista?

-¡Caray! Yo por habérmelo currado y su Majestad...¡Coño! ¡No lo había pensado! ¿Por qué es rey su Majestad?

-Por la gracia de Dios y por estar al loro. ¿No recuerdas que os salvé de la dictadura?

-Sí, Majestad, pero eso también lo hizo Eisenhower con Estados Unidos y no lo nombraron emperador del mundo.

-Porque esos jodidos yanquis no tienen historia ni imaginación. El pueblo español es diferente. Necesita alguien al que admirar, alguien con quien sentirse identificado. De forma que, si no estuviera yo, nombrarían a Brad Pitt o a Mingote. ¿Te imaginas?

-¡Joder! Me ha convencido su Majestad. ¿Y si hubieran nombrado a Severo Ochoa?

-Hoy la reina sería Sara Montiel.

-No sabe su Majestad cuánto agradezco la lucidez con que me ha mostrado la idiosincrasia del pueblo español, pero nos hemos apartado del tema principal de esta entrevista. A propósito, ¿cuál es ese tema? ¿Por qué estoy aquí?

-¡Coño! ¿Por qué va a ser? Pues porque tú vives de las entrevistas que haces y yo de las entrevistas que me hacen.

 

 

 

 

 

Feliz Navidad   26/12/2001

El célebre autor está postrado en la cama de un hospital. Entiende todo lo que se dice a su alrededor, pero simula estar inconsciente para que le dejen tranquilo. Un grupo de escritores y críticos entra en la habitación.

- Pobrecillo, se ha quedado como un cañamón. ¡Y mira qué color terroso! Yo creo que de ésta no sale.

- No te fíes, tuvo otro ataque y salió. La que no va a salir es su obra, o al menos...

- ¡Eso! ¡Eso! O, al menos, no con esa fama de única e innovadora, cuando todos sabemos que es una burda copia de Proboleto. ¡También en el infarto está la justicia divina!

- No te pases, que tú vas a ser el encargado del homenaje.

- ¡Y eso qué tiene que ver! El homenaje es una despedida elegante. Una forma de decir: "Fue un genio mientras duró, pero mientras no duró los genios fuimos nosotros". Todavía recuerdo sus consejos, cuando yo comenzaba a escribir. Parecía Dios. ¡A ver si ahora los gusanos le ríen sus gracias!

- ¡Je, je! A lo mejor le besan la lengua.

- Bueno, ya es demasiado. Dejadlo tranquilo. Vámonos, que la familia ya está aquí.

El autor piensa:

- ¡Dios mío! ¿Qué están diciendo? Si son mis discípulos bienamados... Creen que estoy inconsciente. ¡Caray! Voy a disimular un poco más, a ver qué pasa.

- ¡Abu, abu! ¿Me van a traer los Reyes la moto? ¡Mamá! El abuelo no responde. ¿Se estará haciendo el sueco, como en la última Navidad?

- ¡Pablito! Deja descansar al abuelo. Ya te compraremos la moto, cuando se haya ido al cielo.

- Sí, eso decís siempre, sin embargo...

- ¡Silencio,niños! ¡Qué falta de respeto! Pero hay que reconocer que algo de razón tienen. El piso sigue a su nombre. En fin, los derechos de autor...

- Desde luego, a menos que los haya donado a alguna fundación.

- ¿Cómo? Eso es imposible. Nos habría advertido el notario. Es amigo tuyo, ¿no?

- Por supuesto. Tú tranquila. Niños, dadle un beso al abuelo, que nos vamos. Hay que ir pensando en la cena de Navidad.

Los familiares, con un absurdo sigilo, abren la puerta de la habitación y desaparecen. Entra una enfermera.

- ¡Ah, don Jacobo! Al fin abre los ojos. ¡Qué susto nos ha dado! ¡Feliz Navidad!

- ¿Qué? ¡Ah, sí! ¡Feliz Navidad!

 

 

 

 

 

Los blancos son negros pero los negros no son blancos   14/12/2001

 

En un país de cuyo nombre no quiero acordarme, se descubrió de repente que la mayoría de los libros vendidos habían sido escritos por negros en vez de por blancos, como se decía en su portada, y esto, a sus adquirentes que generalmente no habían leído más allá de la mencionada portada, les dio que pensar. ¿Resultaría, después de todo, que los libros se escribían para ser leídos?

La respuesta hasta entonces había parecido sencilla: evidentemente no. Sin embargo, y para embarullar la cuestión, hubo de tenerse en cuenta el hecho de que el citado descubrimiento era consecuencia de otro todavía más embarazos: los libros no sólo habían sido escritos por negros, sino que además éstos habían plagiado a otros de difícil filiación, puesto que naturalmente los blancos nada sabían del tema y los negros no existían oficialmente. Entonces surgieron las dudas: el primero que escribió algo digno de ser copiado, ¿sería, tal vez, digno de ser leído? En caso positivo, ¿por qué no saber su nombre?

Ante los perniciosos efectos que estos sucesos podían tener en los ciudadanos, hasta ese momento felices en su ignorancia, el responsable del Departamento de Cultura del Gobierno defendió gallardamente a los blancos, explicando que desde Homero siempre había sido así: todo el mundo se copiaba recíprocamente y ¿qué importaba lo que se dijese? Pasado cierto tiempo, todos muertos, pero mientras tanto se habían divertido. Realmente, nunca se había pretendido otra cosa. Estas declaraciones fueron atacadas por los resentidos de siempre: los autores que se dejaban las cejas en el empeño de crear algo propio y reivindicaban para sí el título de escritores. No es que lo que dijesen importara mucho pero, por cuestión de imagen, el Ministro de Cultura salió en defensa de su subordinado y manifestó que bastante tenían los blancos con pensar en abstracto, como para exigírseles que plasmaran en el papel sus divagaciones. Eso era función de los negros y ya se encargarían sus amos de exigirles la responsabilidad pertinente. A nivel oficial no había ocurrido nada. Además, en el primer Consejo de Ministros y para demostrar su dominio del tema, contó la siguiente anécdota de Confucio."Asombrado un dignatario extranjero por la extrema sumisión de los súbditos de un emperador chino, se lo hizo notar a éste, que repuso: un hombre sin cultura es un borrego. Un emperador es un buen pastor. ¿Qué pastor preferiría un rebaño de tigres en vez de uno de borregos?"

En vista de lo cual, en el mismo Consejo de Ministros se emitió el siguiente comunicado para la prensa:

Primero: Los plagios son lo único original de todo lo publicado.

Segundo: Se sustituye la figura del autor por de autor aparente, que es el que aparentemente piensa y escribe, aunque realmente sólo firma.

Tercero: Se habilitarán cárceles especiales para los autores no aparentes, cuyos costes serán cubiertos por el trabajo gratuito que éstos realizarán para los autores aparentes.

Cuarto: A partir de ahora la palabra negro se pronunciará blanco.

 

 

 

 

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