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Blog de lectura

 En el blog de lectura se pueden leer de forma gratuita algunos poemas y libros completos publicados de José Elgarresta

 

José Elgarresta me honra con su amistad desde las postrimerías de 1.978, un año intenso y jubiloso que degustamos juntos con la euforia de entusiastas primerizos que buscan en la Literatura con mayúsculas su imposible redención. Ya entonces, a este escritor incontinente, asténico y jovial,  de verbo afilado y lúcida mirada, no le interesaba la realidad sino la verdad, algo notable en un joven que utilizaba su don poético como un escalpelo inmisericorde al servicio de cuanto merece ser contado: Pepe siempre fue tipo de no andarse por las ramas, y menos a la hora de dar testimonio en un poema. Muchos escribió don José en aquellos primeros ochenta, y todos con su voz inconfundible. Años de intensa creación en que la bida – que no es otra cosa que la vida bien bebida – trascurría con la prisa justa, la amistad se escribía con mayúsculas y los libros llegaban por sus pasos, sin atropellar pero sin pausa.
 
"Una sola voz, una mirada implacable que hace de la realidad su fantasía, un verbo sugerente, desprovisto de adjetivaciones fáciles"
Escritor de una pieza, conviene dejar dicho cuanto antes que José Elgarresta cultiva también con acierto el relato y el ensayo, y que sus textos, brillantes y ceñidos, ofrecen su peculiar mirada de este mundo nuestro canalla y sin arreglo. Mirada, siempre y ante todo, de poeta inmanejable pues esa es su condición esencial. Poeta, también, infatigable, de producción ancha y rigurosa: tuve el privilegio de presentar en Madrid, en el verano de 2.009, su libro El sacerdote invierno, y reincidí encantado en 2.012 acompañándole en el Ateneo de Málaga conEscritos de la zona oscura, dos libros singulares a los que siguió en 2.014 El mar es un corazón salvaje.

“Todo hombre inteligente es un inadaptado / todo poeta un ser perplejo / y en definitiva una interrogación / que no merece respuesta”. Esta severa y lúcida sentencia tiene el copyright de nuestro poeta, y fue acompañada con fecha, firma y un abrazo en el ejemplar que me dedicó en su día de Escritos de la zona oscura, pues don José escribe poesía hasta con el cepillo de dientes y con el más mínimo motivo: un atardecer en cualquier escapada con su esposa Victoria, un atasco a la hora de entrar en sus madriles, o el penúltimo desmán de algún majadero con mando y sin escrúpulos.
 
Para un conocimiento completo y riguroso  de su obra, busquen la segunda edición del imponente volumen Poesía, también publicado por Vitruvio en su colección Baños del Carmen, que recoge su mejor producción entre 1.975 y 2.000. Encontrarán una sola voz, una mirada implacable que hace de la realidad su fantasía, un verbo sugerente, desprovisto de adjetivaciones fáciles, imágenes inanes, y esos artificios en alejandrinos que prodigan muchos poetas al uso que no son, pero están. En José Elgarresta todo es verdad, y desde su verdad nos habla y tironea de las orejas, como maestro avezado que, estando de vuelta, se levanta todas las mañanas para empezar un nuevo viaje.

Decía el inefable Randall Jarrell: “Un buen poeta es alguien que, pasando una vida entera en el exterior expuesto a todas las tormentas, consigue hacerse fulminar cuatro o cinco veces por el rayo”. Ignoro cuántos han descargado sobre la noble testa de Pepe, pero todos han dejado huella pues él es poeta de intemperie, periférico que intenta atrapar entre sus versos el pez escurridizo de la vida. Y de bida hablan sus libros: la vida en todas sus míseras, rotundas, luminosas y fingidoras manifestaciones, como bien nos cuenta enLa vida fugitiva:
 
Me vuelvo a una cabeza de ciervo que cuelga de la pared
Está muerto, pero nunca supo que estaba vivo.
A mí, que siempre supe que estaba vivo,
                     ¿de qué me sirvió este conocimiento?
 
Reflexión inquietante que golpea en el hondón del lector, invitándole a leer los  poemas que aún le esperan, cada uno con su particular mazazo filosófico – después de todo, nos pregunta en el final del poema Meditando en el sillón¿no estamos aquí para concebir lo inconcebible? – y su militante ironía, cuando en Proyecto de poeta nos dice Dejó los libros y montó un restaurante. Con los años se llegó a convencer / de que eso era verdaderamente lo suyo / y tal vez lo era.
 
"Elgarresta es un filósofo de alto rendimiento, un poetazo en constante progresión, un irónico tierno, un gran tipo"
La poesía de Elgarresta nace en la zona más luminosa de su autor, allí donde reside su vocación de filósofo y ensayista, dos rasgos esenciales para comprender mejor el calado existencial y reflexivo de su obra. Un soplo de bien llevada rebeldía agita las páginas de sus libros, que deja al lector exhausto y con esa saludable inquietud que atenaza al que, teniendo cuentas pendientes por saldar, se aturulla con lo inmediato como coartada para no enfrentarse a sus fantasmas. Y esa es la primordial función de la poesía: desvelar la realidad para desvelarnos, en su doble acepción: desvelar, descubrir, poner de manifiesto, y también: quitar, impedir el sueño, no dejar dormir. Y José Elgarresta nos desvela y nos desvela con poemas que son, entre otras muchas cosas, tratado de filosofía y manual para supervivientes.

Vivimos una época de cambio, llena de incertidumbres y muy necesitada de soluciones presididas por la solidaridad y la ética, dos valores que con frecuencia se invocan para legitimar desmanes, y que pocas veces orientan nuestro comportamiento. La poesía de José Elgarresta es estrictamente trascendental. Poemas como Misantropía donde afirmanecesito que me quieran tanto como el que más / tanto como el que más quiero al que necesita que le quieran, o en el titulado Sembrado en el rodal del tiempo cuando dice queel hombre se agosta esperando la eternidad,  tienen el tono reflexivo de los mensajes que bien empaquetados, llegan a nuestra mesilla de noche y se quedan para siempre: Oh, marinero, tensa la vela, / en el mar todo es puerto, nos dice en los dos versos finales deCanción, el más bello abrazo de despedida que puede regalar un poeta.
 
El talento, en cualquiera de sus manifestaciones, es ante todo un insulto a la mediocridad. La grandeza moral resulta irritante para quienes carecen de ella, y necesitan rebajarlo todo a su percepción miserable en un acto de ilegítima defensa ante el esplendor ajeno. No puedo ser objetivo cuando hablo de Pepe Elgarresta, ni tampoco lo pretendo. Así que me limitaré a concluir afirmando que es un filósofo de alto rendimiento, un poetazo en constante progresión, un irónico tierno, un gran tipo en suma de los que no quedan.
Y que como dicen las novias arrebatadas a sus amigas al salir del cole : ¡yo le vi primero!
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(*)Rafael Soler
 es poeta y miembro 
del Consejo Literario de Verso Blanco.
 
http://www.ritmosxxi.com/proposito-jose-elgarresta-12542.htm

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